Un 50% desde el 6,75 y un 95% desde el 4,60 para ganarse las SEMIFINALES

FICHA TÉCNICA:

87 – Lenovo Tenerife (25+26+20+16): Fitipaldo (18), Salin (18), Doornekamp (8), Cavanaugh (5), Shermadini (12) -quinteto titular-, Huertas (9), Yusta (-) Guerra (4), Butterfield (-) Rodríguez (3), y Sulejamanovic (10).

76 – Hereda San Pablo Burgos (17+25+17+17): Omar Cook (7), Vitor Benite (11), Miquel Salvo (10), Jasiel Rivero (12) y Dejan Kravic (10) -cinco inicial- Max Salash (3), Alex Barrera (-), Xavi Rabaseda (3), Ángel Infante (3), Thad McFadden (9), Jordan Sakho (-) y Ken Horton (8).

Árbitros: Juan Carlos García González, Óscar Perea y Arnau Padrós. Eliminado: Thad McFadden. Técnica a Txus Vidorreta.

Incidencias: Primer partido de los cuartos de final de la Copa del Rey de Madrid disputado a puerta cerrada en el WiZink Center.

Partidazo de Fitipaldo y Salin

AGUSTÍN ARIAS.-

Esta vez no hubo sorpresa y Lenovo Tenerife hizo bueno el pronóstico de favorito que le daba ser cabeza de serie. Los aurinegros se impusieron al San Pablo Burgos por 11 puntos de diferencia (87-76), con cuatro hombres rindiendo a un alto nivel.

Los dos mejores fueron el escolta Sasu Salin, quien en la primera mitad aportó sus 18 tantos, con una efectividad desde el 6,75 del 45%, con cinco  aciertos, y el base Bruno Fitipaldo, también con 18 puntos, supliendo de maravilla con sus triples, las 6 asistencias y las penetraciones hasta la cocina a un hoy desacertado Marcelinho Huertas, quien firmó 7 pérdidas, en el que ha sido su peor encuentro con la camiseta canarista.

Junto a ellos, la importante aportación de Sulejmanovic, excelente en el rebote con sus 8 capturas, muy bien defendiendo y acertado cara al aro rival con sus 10 puntos. Como cuarto mejor aurinegro nos quedamos con Gio Shermadini, autor de una docena de tantos y 5 rebotes.

Y un dato positivo, la «vuelta» de Aaron Doornekamp, que se mostró muchísimo más centrado en su trabajo, asistiendo, ayudando en el rebote y anotando dos triples para un total de 8 puntos.

Solo regular Taylor Cavanaugh, Fran Guerra y Sergio Rodríguez, y testimonial participación de Santi Yusta y Spencer Butterfield, pues el primero disputó 90 segundos por los 48 del norteamericano.

Un acierto brutal en el triple en el primer acto (10/13 al descanso) y la capacidad para resistir luego la reacción burgalesa, con Fitipaldo tirando de galones, bien respaldado por la intensidad de Emir Sulejmanovic y la clase en la pintura de Gio Shermadini, explican en parte una victoria de mucho mérito.

No fue sencillo llevar el partido a la trinchera que más le convenía a los laguneros, entre otras cosas porque el Hereda San Pablo Burgos sacó provecho de su pareja interior Rivero-Kravic para firmar una buena puesta en escensa (3-7, 7-9).

Tuvo entonces el Canarias que emplearse a fondo para igualar el nivel de dureza de su adversario y mandar su primer aviso serio a navegantes desde la larga distancia. Los aciertos de un Salin inmenso (5/7 al receso), Cavanaugh y Sulejmanovic cimentaron un parcial de 12-2 y pintaron el guión del partido de aurinegro (21-15).

Con los tinerfeños fajándose de lo lindo atrás, el partido crecía ya según sus intereses. Lo intentó el Burgos, con un 0-7 al inicio del segundo cuarto (28-24), pero el Lenovo Tenerife respondió con entereza. Otro arreón insular desde el triple (¡9/11 en el minuto 15!) allanó un nuevo parcial de 13-1 para disparar su renta (41-26).

El Hereda estrechó el cerco antes de la pausa (51-42) y salió otra vez con todo, explotando de nuevo las bazas de Rivero y Kravic. Su reacción puso a los canaristas en aprietos (53-51), pero lejos de verse amedrentados, los de Txus Vidorreta sacaron pecho en el momento más oportuno.

Un triple de Doornekamp desatascó a los laguneros y devolvió el partido al redil aurinegro. La intensidad atrás de los canarios, el buen trabajo en la batalla del rebote, el paso al frente de Fitipaldo en la dirección, el poder interior de Gio y un par de mates de Fran Guerra y Emir para insuflar aún más ánimos a la causa supusieron la penúltima bofetada a un rival, el burgalés, que no sabía entonces como frenar el vendaval insular (69-51).

Pese a todo, el choque deparó un último intento de los hoy visitantes por llevar de nuevo la contienda al alambre. Ocho puntos consecutivos de Thad McFadden, bien sujetado hasta ese momento, acercaron al San Pablo (71-59), pero de manera tímida, entre otras cosas porque el Canarias seguía dando la impresión de que manejaba ya los hilos del partido.

Y así fue. Con Bruno ejerciendo de comandante general, el Lenovo Tenerife dio el último estirón camino de la victoria final. Un nuevo triunfo de muchísimo valor, que sitúa a los aurinegros, por tercera vez en cuatro años, en unas semifinales históricas de la Copa del Rey y les hace acreedores de su legítimo derecho a seguir soñando. El siguiente capítulo se vivirá este sábado, ante el anfitrión y vigente campeón, el Real Madrid, ganador de su partido de cuartos ante el Valencia (85-74).

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