«La Prehistoria (II)», por Felipe Coello

JOSÉ FELIPE COELLO FARIÑA

ENTRENADOR DE BALONCESTO

«Es difícil conseguir que la memoria funcione correctamente cuando han pasado tanto tiempo y además corres el riesgo de dejarte nombres propios en el tintero. Pero de todas formas trataré de seguir con «mi» historia.

La temporada 79-80 me tocó entrenar al equipo júnior y ser ayudante de José Carlos Hernández Rizo en el equipo senior que militaba en la antigua Primera B, recuerdo con cariño aquellos viajes con el primer equipo y la experiencia que acumulaba al lado de un gran entrenador como José Carlos.

 

Tras el Campeonato de Canarias con los Juniors y la fase final en León, llegó el ascenso con el equipo senior a la División de Honor. Eran tiempos muy buenos en el club donde el grupo de entrenadores nos llevábamos muy bien y hablábamos mucho de basket y de muchas cosas.

La temporada siguiente, 80-81, nos prometíamos pasarlo en grande, sacábamos un equipo en 2ª División y volvíamos a la máxima categoría del baloncesto español.
Había tenido suerte, cuando preparaba los papeles para hacer la IMEC (milicias universitarias de entonces) me enteré que me había tocado en el sorteo la “mili” en Tenerife, durante el verano entré en el CIR de Hoya Fría y la pretemporada empezó con mi equipo entrenado por “Bite” Senante, el Tenerife Anaga ese era el nombre del equipo en 2ª División y comenzó la temporada con un partido en La Orotava que me coincidió con el día de mi Jura de Bandera.

Juan Carlos Jerez, Eduardo García Ramos, José Carlos Cabrera, Coriolo Guimerá, Juan Carlos Recuenco, Carlos Aguilar… una gran mezcla de jugadores nacidos en 1960 y posteriores que jugaban un gran baloncesto. De todos ellos algunos jugaron muchos años en la máxima categoría del basket, como José Carlos Cabrera «El Cabra», otro como el Cuco Jerez se ha convertido en un excelente entrenador de baloncesto de base en Tenerife, hoy sigue entrenando y divirtiéndose como el primer día.

En la foto  en blanco y negro, Carlos Aguilar, Ramón Merino, el de la barba soy yo, Juan Bethencourt, Elio Reyes, un pívot de Las Palmas que estudiaba en Tenerife (me gustaría recordar el nombre de todos) y Juan Carlos Recuenco.

En la parte de bajo están Eduardo García Ramos, José Carlos Rivero, Juani Ponce, Coriolo Guimerá, José Carlos Cabrera y Juan Carlos Jerez.

El equipo sénior empezó con sorpresa, Hernández Rizo fue cesado antes del inicio de los entrenamientos de pretemporada y José Tomás Sansegundo volvió al banquillo del primer equipo, había entrenado al equipo durante muchos años en División de Honor. La situación del club cambió y el equipo grande caminaba muy independiente del resto.

En febrero del 81, yo estudiaba 3º de Medicina y mi equipo jugaba muy buen baloncesto en 2ª, en el primer equipo Sansegundo había dejado su puesto a Noni Borges, su ayudante, y cuando ocurrió el intento de golpe de estado de Tejero, que noche aquella del famoso 23 F, yo estaba entrenando en el Náutico y me llamaron urgente de casa para decirme que tenía que dormir esa noche en el cuartel, yo hacía la mili durmiendo en casa y de paisano, como un marqués, al día siguiente me encontraba acuartelado en la Compañía de Destino, era el 24 de febrero, me llamó el entonces Presidente de la sección del Náutico, Don Eduardo García Ramos, y me ofreció el primer equipo.

Debuté en Vitoria contra el Baskonia, jugaba el hoy Presidente del TAU Josean Querejeta, y ganamos un partido que me tocó dirigir en la esquina de los periodistas, estaba sancionado por un incidente con mi equipo de 2ª en el último partido. Entrenaba un equipo con gente muy variada, Jordi Ribas un alero cedido por el Joventut y que hacía la “mili” conmigo, José Luis Subías un escolta júnior cedido por el FC Barcelona, Ramón Barrera, un catalán que se ha afincado en Tenerife y Joserra Lete, un gallego que hoy tiene cargo político en Galicia, dos bases muy diferentes con mucha experiencia, un americano blanco y muy grande que defendía y reboteaba muy bien, Matt White, que había jugado en Pennsylvania y fue el mejor reboteador de la liga. Rubén Rodríguez y Berto Cejas, un escolta y un pívot, eran los únicos jugadores locales que teníamos.

Fue una gran experiencia, pues después de ganar al Baskonia ganamos al Zaragoza en el Náutico con los Carnavales en todo su apogeo y tras un par de derrotas ganamos al Estudiantes de Madrid, que terminó siendo subcampeón de liga, en Tenerife aprovechando la baja por lesión de Fernando Martín que había irrumpido en el baloncesto nacional con una fuerza tremenda.
Los milagros de la tecnología moderna han querido que escaneando una foto tan vieja se vea también.

En la fila de arriba, Felipe (con bigote, me hacía muy mayor), Luis José López Abellán, Pedro Febles, Lauro Mulá, Berto Cejas, Matt White, Marquitos Tavío (un junior que era un fenómeno en toda su palabra) y Juan Pedro Zafra (delegado), en la fila de abajo y también por orden, Jordi Ribas, José Luis Subias, José Luis Velasco (el «Banana» otro junior formidable), Rubén Rodríguez, Joserra Lete y Ramón Barrera.

Una gran experiencia sin duda para empezar en el baloncesto profesional como primer entrenador, tenía solo 24 años y había tenido la oportunidad de entrenar al primer equipo de mi tierra y además no había salido nada mal».

No hay comentarios

Escribir un comentario