«La Prehistoria (III)», por Felipe Coello

FELIPE COELLO FARIÑA

ENTRENADOR DE BALONCESTO

«Tras unas temporadas plagadas de buenos resultados y grandes sensaciones llegó la primera caída, y evidentemente no la última, en mi carrera deportiva. Sin duda ha sido un sino personal que me ha acompañado a lo largo de este trayecto por el mundo profesional del baloncesto, buenas temporadas, malas temporadas…

Al haber logrado mantener el equipo en División de Honor la temporada anterior, la directiva confió en mi para la siguiente temporada, era mi primera experiencia en fichar un extranjero y en crear una plantilla competitiva para afrontar el reto.

Me acuerdo bastante bien de las conversaciones con Richar Kaner, un agente judío americano que en aquellos inicios de los 80 era prácticamente el único que trabajaba para los clubes españoles, para colocarme a Richard Angstad, un alapívot blanco con buena mano y con larga experiencia en Europa.

De ayudante en aquel equipo estaba mi compadre, que antiguo suena esto, Toño Pintor, que además de entrenador y amigo éramos compañeros de aventuras, salidas y facultad. Hoy es el Director Técnico del RC Náutico de Tenerife, médico deportivo y además, por encima de todo, uno de mis mejores amigos. En la foto junto a Paqui Sanz, uno de los mejores bases del baloncesto de Tenerife en todos los tiempos, Paqui, sin duda alguna, fue uno de los que con su juego cada domingo en la Avenida de Anaga me animó a dedicarme a este juego.

No hice un equipo muy competitivo, la soberbia y la juventud me jugaron una mala pasada. Solo ganamos un partido en las primeras 14 jornadas, al La Salle de Barcelona un equipo muy joven sin americanos y donde jugaba el hoy todopoderoso Jordi Bertomeu, incluso llegué a cambiar de americano y traje un jugador estratosférico para nuestro baloncesto: Dwayne Scales, un alero de color que era impresionante, su primer entrenamiento en la Avenida de Anaga metió 2.000 personas para verlo.

Impresionante. Pero no salió bien. Angstad que se había quedado en Tenerife terminó la temporada como entrenador y yo me dediqué a estudiar y a trabajar con los más jóvenes en el club. La idea de jugar con gente muy joven como Carlos Aguilar o Juan Carlos Recuenco junto a los veteranos Rubén Rodríguez, José Luis Sánchez del Rio (hoy vicepresidente del Tenerife), Pedro Febles, etc…era bonita, pero no dio el resultado que buscábamos, el descenso a la Primera B se consumó al final de la temporada.

La temporada siguiente en el club me respetaron, y no era mi suegro el presidente mi situación y volví a mi situación anterior, coordinar la cantera y llevar el equipo junior. Que buenos recuerdos, que buen equipo. En el Náutico hicimos una combinación de jugadores nacidos en 1964 y 1965, trajimos de una ferretería de Las Palmas a Matias Marrero, que junto al tagananero Pedro Ramos, en la foto superior, formaron la pareja de pívots más determinantes en categorías inferiores de los últimos años en Tenerife.

Junto a ellos estaban Carlos Elejabeitia (un base altísimo de gran talento que jugó muchos años en Málaga), Pablo García de Sola (un escolta de gran calidad física y muy buenas maneras), Ángel Juan González (un alero alto y de gran tiro), Nacho Pintor (hermano de Toño y gran defensor), Jubera… en fin un gran grupo.

Ganamos el título después de un partido épico en el Colegio La Salle al equipo de Noni Borges con Felipe Bautista, Ivan Pasqua, Juan Carlos… Recuerdo muy bien la noche que perdimos en la primera vuelta en el Club y la fiesta posterior, incluida una serenata que creo fue la clave de la victoria en la 2ª VUELTA.

Quedamos segundos en la fase final del Campeonato de España de 2ª división junior, que entonces se jugaba, perdiendo la final con el Zaragoza de Paco Zapata y compañía. Ese segundo puesto nos valió la clasificación para la fase final de 1ª, jugamos buen baloncesto y cerramos una gran temporada.

Las dos siguientes temporadas me volvió a tocar llevar al primer equipo del club en Primera B, jugamos ambas temporadas con gente de la casa que ya había madurado y les había tocado dar el salto, José Carlos Cabrera, Eduardo García Ramos, Matias Marrero (en la foto con sus dos camisetas), Pedro Ramos, Carlos Elejabeitia junto a veteranos como Eduardo Aciego y Pedro Febles y gente como Ángel Marsal, otro catalán que le había tocado hacer la mili en Tenerife. Durante estas dos temporadas rara vez nos tocó ganar en la península pero también es verdad que era muy difíil ganarnos en la Avenida de Anaga.

Buenas temporadas para aprender y conocer muy bien la competición, muy dura y exigente.

He conseguido rescatar algunas fotos de aquella época y puedo sumar algunos nombres a los equipos anteriormente citados.

Por ejemplo, en la temporada del debú en División de Honor (LA PREHISTORIA 2), junto a los citados anteriormente, como Jordi Ribas, José Luis Subias (que ya había jugado contra nosotros en aquella final de La Coruña con el FC Barcelona y que luego jugó en Murcia), Joserra Lete, Ramón Barrera, Matt White, Berto Cejas, Pedro Febles, Rubén Rodríguez y Lauro Mulá, jugaba Luis José López Abellán, un ala pívot de gran categoría deportiva y personal que también se afincó en Tenerife, se casó con Chicha Arozarena y a uno de sus hijos le entrené en el Náutico hace unos meses. El delegado era Juan Pedro Zafra.

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