Granger Hall & Brian Jackson, algunos años después

La pareja mágica del Magia de Huesca y de la Liga ACB de los ochenta

El tiempo transcurre hasta para las grandes estrellas de nuestra ACB. Verles ahora, ya mayorcitos, nos traslada a la cancha del Magia de Huesca para disfrutar de dos grandes americanos que le dieron mucho al basket español.

Por ello, por la emoción al verles, reproduzco el siguiente artículo que habla de ambos jugadores:

«Brian Jackson era un alero estadounidense con una muñeca fabulosa que le convertiría en uno de los anotadores históricos de la ACB. Llegó a España por primera vez en 1981 para jugar en el Cotonificio, el otro equipo de Badalona que rivalizaba con el Joventut.

Tras un breve paso por Italia regresó a España en 1983 para enrolarse en las filas del Real Madrid. Con el equipo blanco logró dos títulos de Liga, demostrando sobradamente su facilidad para anotar tanto penetrando como a media distancia. Sin embargo el Real Madrid estaba inmerso en la espiral obsesiva por recuperar el título de la Copa de Europa que le persiguió durante años.

Dado por supuesto el dominio en España no se concebía otra cosa que volver a reinar en el continente, algo que por entonces logró por última vez en 1980. Jackson estuvo presente en la final de 1985 que el Real Madrid perdió ante la Cibona de Drazen Petrovic y su tropa (la imagen de Wayne Robinson llorando sobre la cancha es una de las primeras sobre el baloncesto que tengo grabadas en la mente), bestia negra de Lolo Sainz durante años.

Jackson no estuvo bien en aquel partido y ello le condenó. Entonces parecía que ningún extranjero valía y ninguno solía durar más de dos temporadas en el Madrid. Tuvo que coger las maletas y poner rumbo a Italia pero sólo tardó un año en volver una vez más a España para ocupar una de las dos plazas de extranjero del Magia de Huesca.

La otra sería para Granger Hall, un pívot que no tardó en demostrar todas las cualidades que le permitían un poderío físico asombroso. Gran reboteador y anotador cerca del aro. Su fuerza física no estaba reñida con la movilidad. Intimidador que complicaba la vida a todos los pívots rivales.

Una pesadilla para cualquier equipo que lo tuviera enfrente. Tras un año en Valladolid recaló en Huesca para formar una sociedad inolvidable con Brian Jackson.

Su conexión les convirtió en una de las parejas de extranjeros más renombrada y efectiva de la ACB durante las seis temporadas que permanecieron juntos en el Magia de Huesca».

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