Ángeles García: recordando a «una de nuestras leyendas»

«Una de las más grandes jugadoras canarias de mi generación, Ángeles García. Dominó los fundamentos técnicos como nadie y tenía una habilidad única, para driblar y fintar a todas las que intentaban marcarla debajo del aro. Convirtió muchos puntos y dio muchas asistencias»

REPORTAJE DE:

AGUSTÍN ARIAS

PUBLICADO EN BASKETMANÍA EN FEBRERO DE 2019

 

Esta frase las pronunció Charo Borges Velázquez, jugadora de baloncesto que se convirtió en la primera canaria en vestir la camiseta de la Selección Española Absoluta, convocatoria que le llevó a ser proclamada Mejor Deportista Tinerfeña en la década de los setenta. Palabras de admiración dedicadas con el mismo cariño que rigurosidad a quien fue una de las grandes del deporte de la canasta en Canarias.

Ángeles García Pérez, de 71 años de edad, jugó infinidad de partidos sobre las canchas de cemento y alguna que otra, muy pocas, de parquet. De todos salió ganadora, pues bajo la batuta del que fuera su marido, el gran Jerónimo Foronda (destacado jugador y fabuloso entrenador), desarrolló un baloncesto dinámico y veloz, a la vez que efectivo y «matador», pues su especial manera de subir el balón, de superar a las defensoras y de encontrar la canasta la convirtieron en la gran dominadora de la época -hablamos de los años 60 y 70- luciendo durante muchos años el cartelito de máxima anotadora, tanto de sus equipos como de las competiciones en las que participó.

Y su destreza con el balón en las manos la convirtieron en objetivo para equipos peninsulares, tanto de Madrid como de Cataluña, con entrenadoras, caso concreto de Ita Pozas, responsable técnica del CREFF (Colegios Reunidos de Educación Física Femenina) de Madrid, que logró innumerables éxitos en la década de los 60 gracias y que tenía una gran visión a la hora de captar a las mejores jugadoras de todo el territorio nacional.

ITA POZAS, ENTRENADORA DEL CREFF, A LA DERECHA

 

«Recuerdo que cuando fuimos a jugar un Campeonato de España Ita Pozas se fijó en mi y que dijo que era muy buena jugadora, con una enorme facilidad para anotar, ofreciéndome la oportunidad de fichar por el CREFF. Que se había pasado toda la noche pensando cómo me amarraba«, me cuenta sonriendo Ángeles en su casa, en presencia de otra grande, Charo Borges.

«Una de las jugadoras del equipo me dijo que no solo era la máxima encestadora sino que ha sido la jugadora más difícil de marcar con la que se había encontrado, palabras que de inmediato le agradecí. Ella trataba de convencerme para que fichara por el CREFF, pero nunca quise salir de Tenerife; aquellos tiempos no eran tan fáciles y sencillos como los de ahora», añadió Ángeles García.

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Se inició en el baloncesto con trece o catorce años, algo que en la actualidad de calificaría como muy tarde «pero eran otros tiempos y no habían categorías más inferiores; de hecho antes de pasar a sénior las edades coincidían en una misma competición, dentro de la Liga Escolar«, para añadir: «Mi primer equipo fue el Colegio María Auxiliadora (hoy llamado Hogar Escuela), donde hice mis estudios y acabé la carrera de Magisterio. Allí me entrenaba Jerónimo Foronda, quien se convertiría en mi marido y padre de nuestros cuatro hijos», puntualizó esta talentosa deportista.

Charo Borges indicó que «nuestro baloncesto no era tan físico como el de décadas después o el que se vive en la actualidad, era más técnico, por eso nuestra generación desarrolló talento, por el mejor control del balón, mejor tiro… Todo lo contrario del baloncesto femenino del nuevo siglo, donde la preparación física manda. ¿Nosotras, con nuestra técnica y estilo en la actualidad?… nos arrojarían (se ríen ambas leyendas)».

A partir de los 17 años ya se jugaba en categoría sénior y Ángeles ya contaba por entonces con su mejor entrenador, Jerónimo Foronda. «Todo lo que aprendí como jugadora se lo debo a él. La forma de botar el balón, el pasarme el balón de una mano a otra, driblar, entrar y encestar… todo fue a base de muchos entrenamientos con Jeronímo», añadiendo Charo Borges: «Si era difícil pararme a mi por mi velocidad a ella era imposible hacerlo debido a su habilidad con el balón, esa forma de controlarlo para bailar a todo el mundo, aspecto que se completaba con su muy bien tiro, aunque no era tragona y daba muchas asistencias a las compañeras. Ah, y tenía un tiro de lejos que hoy valdría tres puntos. Era una alero determinante; muy buena».

El problema de Ángeles, Charo y de otras destacadas jugadoras de aquellos años 60/70 era el vivir tan lejos de la Península. «A las dos nos llegaron a decir que si estuviésemos en equipos de Madrid o Barcelona, los dos grandes núcleos del baloncesto en España, tendríamos puestos fijos en la selección española. Pero ninguno quisimos dar el salto porque no nos ofrecían nada, ni un duro de los de entonces. Solo nos gestionarían el piso donde vivir, pagándolo nosotras, el lugar dónde continuar con los estudios y nada más. Ante ese panorama decidimos seguir divirtiéndonos con el baloncesto en nuestra tierra. Además de ser tiempos complicados para estar viviendo lejos de nuestras familias. Éramos muy del terruño«, contó Charo y ratificó Ángeles.

EL GRAN JERÓNIMO FORONDA, JUGADOR Y ENTRENADOR

Le pregunté si su entrenador era tan exigente como lo fue en la etapa con el CB Junta del Puerto, al que ascendió en los ochenta a la División de Honor. «Siempre lo fue, quería sacar lo mejor de cada una de sus jugadoras. A mi me daba cada felpa entrenando…Una exigencia que la llevábamos muy bien porque tenía mucha mano izquierda con las chicas. Duro en los entrenamientos y partidos, pero el amigo fuera de las canchas«, respondió Ángeles García Pérez y asintió Borges Velázquez, quien dijo: «Para Foronda Ángeles fue su mejor producto, al punto que se convirtió en su marido y padre de sus hijos», frase que encontró la sonrisa de nuestra protagonista.

Ángeles lleva cinco largos años jugando el partido más difícil de su vida, con un rival complicado, el cáncer. «Sí, pero este partido lo va a ganar porque Ángeles sigue siendo esa deportista fuerte que nunca retrocede ante la adversidad. Con el arrope de sus hijos, familia y tantas compañeras del baloncesto saldrá adelante«, puntualizó Charo. «Aquí sigo, tranquila, con mis tratamientos y sesiones de rehabilitación hasta que Dios quiera», apostó García, aquella chica a los que muchos de los que vivieron aquella etapa no dudan en calificarla como una persona que nació para el baloncesto.

Quiso revivir dos momentos muy emotivos vividos en estos últimos años. «Me emocioné mucho cuando la Asociación de Periodistas de Tenerife nos reunió a todas las jugadoras del CB María Auxiliadora para conmemorar aquel ascenso a la Primera División que la Federación Española nunca nos quiso reconocer. Fue emocionante el volver a la cancha del Hogar Escuela para grabar imágenes como si estuviéramos en los años 70 y luego recibiendo el cariño del deporte tinerfeño en la Gala del Teatro Guimerá. Creo recordar que eras tú el presidente de la Asociación», me dijo.

«Luego también fue muy emotivo reencontrarnos otra vez en la cancha de la Casa Cuna (Pabellón Sergio Rodríguez) cuando la Federación, en su 75 aniversario, homenajeó al baloncesto femenino», concretó Ángeles García, quien recibió una placa concedida a Jerónimo Foronda como entrenador del CB María Auxiliadora.

.ÁNGELES Y SUS HIJOS PASÁNDOSELO MUY BIEN

Del matrimonio nacen cuatro hijos, uno de los cuales, Jerónimo, sigue los pasos de sus padres. ¿Su juego se asimilaba más al del padre o al de su madre?

«Tenía cosas de los dos, pero sin duda todo se lo inculcó el padre; yo no quise entrar ahí por si acaso», se ríe.

Charo Borges añadió al respecto: «Lo que no sabe la gran mayoría es que Ángeles también fue entrenadora. Junto a Jerónimo entrenaron a las primeras jugadoras del colegio de la Asunción. Y trabajaron con ellas desde pequeñas. Las que ascendieron a Primera División con el Krystal fueron formadas por esta pareja. Estoy hablando de Marga Máiquez, Catere Falcón, María Marrero… Y luego renunciaron al trabajo para dejarle el puesto a una entrenadora catalana llamada Antonia Gimeno que apostó por venir a trabajar a Tenerife. Esto demuestra la generosidad de Foronda y Ángeles de optar por entrenar en otro club para que Antonia pudiera ejercer como profesional en la Asunción. Y como esto no se ha contado me duele que se diga que el baloncesto en Tenerife comenzó a partir del ascenso del Krystal, obviando todo lo habido antes, tanto en dicho colegio como en el resto de clubes, tales como el OM, María Auxiliadora, Medina Santa Teresa, el equipo de La Orotava, los de La Laguna…»

Y recordó los partidos de rivalidad con Las Palmas. «Me acuerdo mucho del entrenador Domingo Díaz y de su mujer y jugadora Begoña Santana, con la que jugué, siendo nuestros primeros rivales canariones«, me comentaron Charo y Ángeles.

De las enormes diferencias del ayer al hoy sonrieron al hablar de que «solo nos daban los tenis, una camiseta, una falda y a jugar». Para hacer referencia al ambiente en las gradas: «Los ánimos se caldeaban y de qué manera, con padres de uno y otro equipos que discutían, incluso a poquito de llegar a las manos», puntualizó Ángeles. «Esa fue una de las razones por las que yo opté por dejar el baloncesto tras jugar en Primera División con el Krystal. Vi demasiados intereses y decidí retirarme», concretó Borges.

Entre las curiosidades que guarda la trayectoria cestista de Ángeles está una que llegó a preocupar a la plantilla del equipo, incluso a rivales. «Llegué a jugar con varios meses de embarazo, pero nunca me sucedió nada, gracias a Dios», puntualizando Borges Velázquez: «Las jugadoras llegamos a decirle a Jerónimo que no veíamos bien que Ángeles jugara en su estado, que teníamos miedo a que se cayera o recibiera un golpe, y él nos respondía que ella era mayor para saber si quiere jugar o no. Incluso en un partido que jugamos en Las Palmas el equipo rival se quería negar a jugar precisamente para evitar una desgracia. Una jugadora nos dijo que ella se negaba en rotundo porque no quería que un posible encontronazo con ella tuviera graves consecuencias. Fue una atrevida al jugar embarazada».

Ángeles quiso enviar algunos consejos a las jugadoras jóvenes de nuestro baloncesto: «Les pido que asuman este deporte como una afición, que se diviertan jugando y que le den toda la importancia a cada entrenamiento. Y algo más importante, no descuidar lo más mínimo los estudios, porque es muy difícil vivir del baloncesto».

Tras una hora larga de conversación cestista nos despedimos de una de las leyendas de nuestro baloncesto, deseándole que no baje la guardia en su lucha contra la enfermedad, que le haga un buen dribling y que le meta un triple. MUCHA SUERTE, ADMIRADA DEPORTISTA.

1 Comentario
  • Manel Casas
    Publicado el 15:41h, 23 octubre Responder

    Cuanto tenemos que aprender de aquella generación.
    Magnífico reportaje D. Agustín

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