Eduardo Aciego de Mendoza, el «hombre que susurra a los caballos»

Mi buen amigo y extraordinario jugador Eduardo Aciego de Mendoza, palmero él, es una de las leyendas del baloncesto canario. Tras su etapa de formación en la Isla Bonita, el exterior se vino a Tenerife, de la mano del gran descubridor de talentos palmeros, Pepe Cabrera Vidal.

Brilló en el RC Náutico e hizo lo propio con la camiseta del CB Canarias, sus dos grandes clubes. Casi siempre lució su número favorito, el 12, deleitando a los aficionados con su tremenda categoría para hacer fácil lo difícil. Su baloncesto de antaño sería muy bien pagado hoy en día.

¿A qué de dedica en la actualidad Eduardo, nacido en 1956 (65 años cumplirá en este 2021)? Él mismo nos lo dice:

«Estoy dedicado a la agricultura, en la finca de La Palma. Tenemos caballos, gallinas y cultivamos aguacates. Me paso todo el día en ella», nos cuenta desde la Isla Bonita uno de los jugadores con talento que brilló en el RC Náutico y en el CB Canarias.

Confiesa que sigue al CB Canarias desde su isla y recuerda el mundo de la canasta como una parte importantísima de su vida

Tenía un tiro en suspensión fantástico. Elegante. Se levantaba desde el exterior y la canasta era casi inevitable para el rival. Un gran jugador y una extraordinaria persona. 

Su vida cestista contadas por JJ Rodríguez-Lewis en su blog «El Bisturí», en mayo de 2011:

«Sin duda Eduardo Aciego (Santa Cruz de La Palma, 1956) ha sido uno de los mejores jugadores canarios de baloncesto. Probablemente el más elegante y, sin discusión, uno de los tiradores más finos. Aciego, o Mendoza (porque de las dos formas de su primer apellido compuesto lo han llamado), ya destacaba como infantil allá por la temporada 1968-69, junto a otras imberbes promesas palmeras como Víctor Acosta Donato. Con apenas trece años sobresalía en el equipo júnior del C.B. La Palma, y con solo catorce debutó con el primer equipo en la temporada 1970-71.
No obstante, fue en la temporada 1971-72 cuando el joven ala-pivot palmero jugaría con continuidad en el equipo sénior del club que entrenaba Pancho Martín, aquella campaña en Segunda División. A decir verdad, no sería una temporada para recordar, dado que el representativo palmero perdería la categoría (al caer en casa en el partido decisivo de la liga ante el Metropole de Las Palmas (73-74), si no fuera por la sorprendente actuación de aquel prometedor jugador. El C.B. La Palma aún alineaba a los veteranos Manolo Jaubert, Carlos Bravo, Carlos Martín, Julio Plata o José Emilio de la Cruz, así como a los más jóvenes Alejo Cabrera, Roberto Estrello, Pepe Arroyo o Isidro Castro, entre otros jugadores. Sin embargo, el todavía juvenil Aciego de Mendoza fue el máximo anotador del equipo y nada menos que el tercero de la competición en una temporada en la que cumpliría los 16 años. Esa misma campaña, por cierto, disputaría con el campeón junior palmero, el OJE (Carlos Colomer, Isidro Castro, Alonso Lugo…), el campeonato provincial de esta categoría en la Ciudad Juvenil, en el que triunfaría el potente Náutico de Sánchez del Río.
Evidentemente, este espectacular rendimiento no pasaría desapercibido para su pariente, el también palmero Pepe Cabrera, entrenador del campeón del Grupo canario de Segunda División, Universidad Canarias Pepsi, que se haría con los servicios de tan excelente promesa del baloncesto insular (el histórico preparador también ficharía aquella temporada a Carlos Varcálcel y a Alonso Lugo). Esa misma temporada (1972-73), el equipo lagunero promocionaría a Primera División, cediendo en la eliminatoria decisiva ante el Breogán Fontecelta de Lugo (eran los tiempos de Pepe Luque, Cristóbal Santana, Carmelo Cruz, Pancho Monje, Santiago Pérez, Fajardo, Jobby Wright, entre otros). En la temporada siguiente, Eduardo Aciego, aún en edad júnior, sería el máximo encestador de esta categoría, siendo convocado a su término a la concentración nacional «Promesas», que se celebraría en San Sebastián y que dirigiría el técnico norteamericano Gary Cunningham, preparador manager de UCLA.
El jugador palmero permanecería en la disciplina del Canarias de La Laguna hasta la temporada 1981-82, con la excepción de las campañas 1975-76, que jugaría con el Náutico en Primera División (siendo el primer jugador palmero en hacerlo) y 1976-77, que, con motivo del servicio militar, vestiría la elástica del club Vallehermoso OJE de Madrid, de Segunda División, donde coincidiría con Alfonso del Corral, Mico Saldaña o Juan Fermosel. Con el Canarias siempre militaría en Segunda División, y en los últimos años en Primera B, hasta aquel histórico ascenso a Primera División de la temporada 1980-81 (con cuatro palmeros en las filas aurinegras: Manolo de las Casas, Juan Méndez, Luis Martín Sa y el propio Eduardo Aciego).
C.B. Canarias 1981-82. Primera División
En la temporada 1982-83, el alero palmero (había evolucionado pronto a esta posición) recalaría otra vez en el Náutico de Tenerife, ahora por cuatro temporadas, todas en Primera B. Transcurrida esta nueva etapa nauta, ya con 30 años, Aciego pondría fin a su vida deportiva como profesional del baloncesto, contabilizando, por tanto, ocho temporadas en el Canarias, cinco en el Náutico y una en el Vallehermoso de la capital de España, dos de ellas en Primera División.

De todas formas, Eduardo Aciego no colgaría las botas tan fácilmente. Luego jugaría hasta siete temporadas más en la Segunda División canaria, con los colores del Club Baloncesto Fenicia (más tarde El Kilo Toscal), salvo en la campaña 1988-89, que se enrolaría en el reforzado Palma Canaria, donde coincidiría con los también palmeros Toño Pérez y Luis Martín Sa. En consecuencia, la temporada 1992-93 (por encima de los 37 años) sería, por fin, la de su retirada definitiva, debido a una tendinitis crónica que padecía. Nadie se hubiera creído que fuera por propia voluntad.

Eduardo Aciego siempre mantuvo su ligazón con el baloncesto palmero. Estuvo permanentemente en todas las selecciones insulares que se conformaron durante su trayectoria deportiva y también ejerció de monitor, enseñando su depurada técnica de tiro, en todos aquellos cursos que requerían su participación. Y, por supuesto, la Ciudad Juvenil disfrutó de su juego durante muchos años como referente de uno de los históricos equipos de la Competición de Verano, el Ajax.
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