CHARO BORGES: La historia de una leyenda de nuestro BA-LON-CES-TO (II)

LAS CAMPEONAS

CAPÍTULO SEGUNDO.-

«A partir de 1963, cuando el Secretario de la Federación Tinerfeña de Baloncesto, el ya mencionado D. Antonio Nóbrega Navarro, logró que el baloncesto femenino se convirtiera en modalidad federada, fue dicha Federación la que se hizo cargo de organizar los campeonatos en los que intervinieran equipos con esta condición y que desearan participar en los torneos.

Dos años después, en 1965, el equipo que siempre se erigía en vencedor de la liga escolar, el Mª Auxiliadora, pasó a llamarse C.B. AA.AA. Mª Auxiliadora, es decir, de Antiguas Alumnas del Mª Auxiliadora, dado que sus componentes ya tenían 17 o 18 años y habían acabado su etapa escolar.

Una vez más, en esa temporada de 1965-66, este gran conjunto volvió a repetir su título de Campeón Regional y, con él, su derecho a participar en la Fase Nacional de la 2ªDivisión. En esa Fase, el equipo que quedara Campeón, ascendía automáticamente a la categoría superior, interviniendo, con pleno derecho, en la Liga Nacional de la 1ªDivisión.

La Fase comentada se celebró en Madrid, participaron seis equipos procedentes de varias zonas y jugaron una liguilla entre ellos, durante una semana. Contra todo pronóstico, el Mª Auxiliadora ganó todos los partidos, se proclamó Campeón de la categoría y, con ello, su pase a la 1ªDivisión.

Pero, hete aquí que, como Canarias casi no existía y, mucho menos, a niveles deportivos y femeninos, la Federación Española se inventó, sobre la marcha, una Fase de Promoción en la que se enfrentaban el Campeón (Mª Auxiliadora) y el Subcampeón de la 2ªDivisión, a los dos últimos equipos de la 1ªDivisión, ascendiendo a esa categoría, sólo el vencedor de la «Promoción fantasma», que, como es lógico pensar, no fue nuestro gran campeón. De manera oficiosa, al entrenador de nuestro representante se le hizo saber, en el transcurso de los partidos, que los árbitros tenían la consigna de impedir que el equipo canario volviera a ganar. Y así fue.

Como una muestra más de la desconsideración y falta de respeto habidas hacia nuestras paisanas, contarles que, para poder afrontar una semana más de estancia en Madrid, que era lo que iba a tardar la dichosa fase inventada, tuvieron que pedir ayuda económica a Tenerife, a través de la prensa de la época, consiguiéndola de algunas empresas e instituciones de aquel entonces.

La razón de esta maniobra estuvo en los intereses de la propia Federación Nacional y de los Clubs peninsulares, que se negaban a contemplar en sus presupuestos un desplazamiento a Canarias, por cada equipo y, en el caso del Mª Auxiliadora, el más perjudicado, tantos traslados como partidos había que celebrar en la Península.

Nunca supe si, de verdad, las arcas estatales no se podían permitir una competición de estas características o si Canarias, («Lejos de la vista, lejos del corazón»), seguía siendo la olvidada de siempre y, mucho más, en el apartado de mujeres en el deporte.

Con el lógico desencanto, tristeza, impotencia e indignación, volvieron nuestras campeonas a su tierra, donde se les recibió, en el Aeropuerto de Los Rodeos, con todos los honores y con la presencia de sus familiares, amigos y aficionados, que eran muchos y muy entregados.

Para terminar y como homenaje a todos los componentes de aquella ilustre formación, qué menos que nombrarlos y dejar constancia gráfica de todos ellos, por medio de una imagen que los represente.

Ellas fueron: Ángeles Domínguez, Juani Fumero, Ángeles García, Juani Gómez, Asunción Guerra, Pilar Hernández, Carmen Dolores Manrique, Clara Pérez, Conchita Ramírez y Fefa Villalobos. El entrenador, Jerónimo Foronda (q.e.p.d.) y la Delegada, Fina González.

Mención muy especial he de hacer del alma mater de éste y otros muchos grupos de baloncesto femenino, que continuaron la gran labor iniciada por las jóvenes del Mª Auxiliadora y que no es otro que quien las enseñó a jugar, las dirigió y las llevó a ese histórico triunfo: Jerónimo Foronda…

Pero, será en la próxima entrega.

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