El SPAR Gran Canaria presentó su proyecto Liga Femenina Endesa 20/21

El CB SPAR Gran Canaria inicia su nuevo camino en la élite. Corren tiempos de felicidad en el Club Baloncesto SPAR Gran Canaria. Después de haber confirmado el pasado 1 de julio su ascenso a la máxima categoría del baloncesto femenino, el club comandado por Domingo Díaz y Begoña.

El Club de Baloncesto SPAR Gran Canaria vuelve a la élite del baloncesto español, para disputar en la temporada 2020-2021 la máxima categoría de la Liga Femenina Endesa. Para celebrarlo, el grupo SPAR Gran Canaria organizó un ‘Desayuno Saludable’ en el Pabellón de La Paterna, junto a todos los miembros y jugadoras del equipo y con la presencia de algunas autoridades deportivas de la isla y de Canarias.

De este modo, en SPAR Gran Canaria, como patrocinador principal del equipo de baloncesto femenino desde hace seis años, nos sumamos alas felicitaciones por esta gesta deportiva, que devuelve a la máxima categoría de la competición a un club con un fuerte compromiso social y formativo desde hace más de 30 años, fomentando el deporte como modo de vida saludable.

El Presidente de SPAR Gran Canaria, Ángel Medina, destacó la labor social de este club, emblema del baloncesto femenino en Canarias, al que SPAR seguirá apoyando con su patrocinio “en sus éxitos, pero también en las dificultades” porque “valoramos el mérito de toda esta gran familia de jugadoras, equipo técnico y socios, que desarrollan una labor social importante para fomentar una sociedad más sana y solidaria”. SPAR Gran Canaria asume el compromiso de continuar apoyando el deporte, la cultura y las tradiciones de Canarias “porque consideramos importante aportar a esta sociedad una parte de lo que recibimos de ella”.

«Lo que no se cuida, se pierde», artículo de Aridane Ávila

«Hace algún tiempo, se medía la importancia de las ciudades por su capacidad de tener equipos deportivos en la máxima categoría posible. La crisis (aunque creo que ya debería escribir esa palabra en plural), mató un poco esa creencia, más por un motivo económico que real.

Ahora en 2020, podemos estar muy felices de que Las Palmas de Gran Canaria, Gran Canaria y Canarias tengan al SPAR Gran Canaria de regreso a la Liga Femenina. La capital grancanaria se une a Valencia, La Laguna, Vitoria, Zaragoza y Madrid como únicas ciudades del estado español en las que se puede ver tanto baloncesto femenino como masculino de la máxima categoría.

Un valor añadido que debería despertar nuestra conciencia para valorar el logro de una entidad que, amparada en su potencial como club histórico, ha tenido la fortaleza institucional para poder asumir el cambio de categoría.

Primer club de Canarias en lograr un título europeo, decano del baloncesto femenino español en máxima división, y principal equipo canario de baloncesto tanto masculino como femenino en aportar jugadoras a la selección nacional (más de quince), su presencia en la élite es algo que antes o después iba a producirse. En un contexto como el actual, nadie dice que vaya a ser una empresa fácil.

Pero tampoco lo ha sido estar 40 años al pie del cañón, siendo competitivas en cualquiera de las competiciones disputadas. Ahora, con la certeza de que el primer equipo es un espejo necesario para la prolífica cantera, las futuras jugadoras tendrán un aliciente más para permanecer en la isla con una alternativa potente a Estados Unidos y sus universidades.

Le toca al SPAR Gran Canaria hacer un equipo ganador, que reúna a las mejores y que le afiance en la categoría como primer paso, para volver a los lugares en la clasificación que no hace tanto habitaba. Con sponsors potentes y fieles como los que tiene, sumado a la fortaleza institucional que ha demostrado, será también cuestión de tiempo que lo logre de nuevo.

El deporte está de enhorabuena, pero también la visibilización de la mujer. Existe otro potente altavoz en el SPAR Gran Canaria que le da el valor adecuado a su exponencial esfuerzo en el día a día. Y también en estos tiempos de reivindicación racial, su presencia permite demostrar que la mezcla de personas con identidades diferentes, no solo no resta, sino que suma.

La historia de la institución lo demuestra. Estamos de enhorabuena, ahora entre todos y todas, consolidemos el logro. Porque ya sabemos que lo que no se cuida, se pierde.

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