Diez años del adiós del presidente aurinegro Benigno Afonso

Un 26 de julio de 2010 falleció una buena persona, un amigo y un buen presidente del CB Canarias, don Benigno Afonso, el socio número 1 de la «fiebre amarilla».

Para recordarlo y hacer partícipe de su entrega por el deporte de la canasta y en especial por su Canarias del alma, reproduzco la necrológica que publiqué el triste día de su pérdida, no sin antes enviar un sentido abrazo a su viuda, a sus hijos y nietos. 

AGUSTÍN ARIAS (JULIO DE 2010)

Hoy es un día triste para la familia canarista, para el baloncesto tinerfeño en general y para quienes hemos tenido la fortuna de formar parte del círculo de amistad de Benigno Afonso, el socio número 1 y presidente de honor del CB Canarias.

Eran las 10:15 horas de la mañana cuando Félix Hernández, presidente del club, me telefonea para darme la triste noticia: «Agustín, Benigno ha fallecido hace una hora. La familia me ha pedido que te lo hiciera saber», me dijo en un tono que evidenciaba tristeza, dolor…

Soy amigo de mis amigos y por Benigno Afonso, al igual que por Pepe Cabrera, siempre he sentido admiración, respeto y, lo más importante, un sentimiento especial pues a ambos, lo reconozco, les he mirado, y seguiré haciéndolo, como mis padres deportivos. Les debo mucho a ambos, pues la relación siempre fue extraordinaria, tanto profesional, personalmente como con mi familia.

Estoy fastidiado. Mi mente no ha hecho sino recorrer toda mi vida cestista buscando aquellos momentos en los que Benigno Afonso era el protagonista. Ha sido un auténtico defensor del CB Canarias, cuyos colores aurinegros siempre ha llevado en su corazón.

Ese amor le llevó a formar parte de la junta directiva, cuando Santiago Martín, con el que ya se habrá reunido en la cancha celestial para contarle las novedades que vive la entidad canarista, dirigía al club lagunero. Participó de los buenos momentos del representativo del baloncesto en Canarias y tuvo que sufrir las épocas de las vacas flacas, cuando no era oro todo lo que relucía en el escudo de su club.

Benigno Afonso -al que jamás me atreví a llamarle Nino- estuvo al frente del CB Canarias en los tiempos de la unión/fusión de la década de los 90. Fue la etapa en la que, queriendo ahorrar a la entidad algunas pesetas, «convenció» a algunos jugadores profesionales para que parte de lo que le adeudaba la entidad lo percibieran en acciones del club que nacía: el Tenerife Canarias.

También se vio afectado cuando desde el consejo de administración del Tenerife CB SAD se le negó lo que era suyo y que el Cabildo le prometió: el dinero que le adelantó al CB Canarias, tal vez a escondidas de su inseparable esposa, acción que hizo para ayudar a su CB Canarias de una posible quiebra.

En su última etapa, el recordado presidente de honor y socio número 1, se convirtió en uno de los mecenas del CB Canarias, llegando incluso a avalar, como los demás directivos, un crédito bancario de urgencia, o aportando dinero de su bolsillo.

Tengo una imagen clavada en mi cabeza. Fue en el quinto partido del play-off de ascenso a la máxima categoría. El rival, el Salamanca; el escenario, la canchas repleta del Juan Ríos Tejera. A su lado, en la grada, Chuchi Arencibia. Un triunfo separaba al equipo del retorno a la que hoy se define como Liga ACB. Terminó el partido y el Canarias perdió. La cara del «presi» era un poema. Sus más allegados estaban preocupados, pues en el partido de Salamanca su corazón le dio un pequeño «achuchón», necesitando la atención médica. Aquella noche fatídica para el canarismo, Benigno lloró. Fue un palo aquella inesperada derrota en la que Alfredo Fabón, aurinegro la siguiente campaña, fue uno de los «culpables» con su buen hacer y sus muchos puntos anotados.

Me van a permitir los basketmaníakos que me quede con su alegría por los éxitos. Con aquel viaje a Lanzarote en la pretemporada del equipo de Jaume Ventura donde compartimos momentos para enmarcar, siempre en compañía de don Santiago. Quiero que permanezca en mi mente esa frase que le decía, siempre delante de su señora, en relación con las condiciones de tener el honor de ser los socios números 1 y 2 del CB Canarias. «¿Cómo está esa salud, presidente?», le decía. La respuesta era inmediata: «Pues te vas a fastidiar, porque estoy como un reloj». Conversación que acababa en sonrisas y un sincero y prolongado abrazo.

No puedo dejar atrás un acontecimiento del que me siento tremendamente satisfecho, ello a pesar de reconocer que le «engañé». Hacía más de una década que Benigno Afonso y Pepe Cabrera no se hablaban. Un buen día le dije a Pepe que Begnino estaba deseando darle un abrazo y cerrar aquella ya vieja polémica. Me dijo que sí. De inmediato me dirigí a Afonso y le conté exactamente lo mismo: «Benigno, Pepe Cabrera está frito por recuperar tu amistad». Se emocionó y me dijo que sí. Provoqué la presencia de ambos en el centro de la cancha y, ante la afición como testigo, los dos se fundieron en un abrazo. Todavía me emociono al recordar aquel instante tan especial para ellos. Jamás le dije a Benigno esta verdad, como no pienso decírsela a Pepe.

Se nos ha ido Benigno Afonso el amigo, el presidente de honor, el socio número 1. Pero se queda para siempre en mi corazón, y en el de muchos canaristas y amigos, la satisfacción de sentir una alegría sentida cuando su nombre salía a relucir. Cuando se hablaba de su don de gente. De su gran corazón. De su generosidad…

A su querida esposa, a sus hijos y nietos, el más sincero pesar. El de este periodista y amigo y, estoy seguro de ello, que el de todos los basketmaníakos, especialmente de quienes forman parte de esa gran familia canarista.

Descanse en paz, don Benigno Afonso, presidente de honor y socio número 1 del CB Canarias.

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