Anna Cruz deja la Selección visiblemente «enfadada»

La excelente jugadora Anna Cruz, internacional con España, pone punto final a su relación con la Selección Española. Y lo hace con dos bronces (2009/2015) y tres oros (2013/2017/2019) en Europeos, dos bronces (2010/2018)  y una plata (2014) de Mundiales y la plata de los Juegos Olímpicos de Río 2016. Un palmarés a la altura de las más grandes de la historia de nuestro baloncesto.

Anna dice adiós con esta carta:

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Jorge Garbajosa: “Siempre tendrá las puertas de la FEB abiertas”

El Presidente de la FEB, Jorge Garbajosa, ha resaltado que “tanto la Federación como, de forma muy especial, la Selección Española quieren agradecer a Anna Cruz su compromiso con el equipo y todo lo que le ha aportado en los que han sido, sin duda, los mejores años de la historia de nuestro baloncesto femenino”. Y ha añadido: “Siempre hay una sensación agridulce cuando un deportista da el paso de dejar de vestir la camiseta nacional, uno de los más difíciles en toda carrera profesional, pero también conocemos cómo es la trayectoria de un jugador, y siempre respetamos las decisiones que toman para obtener el mejor rendimiento de ella”. Para el presidente de la FEB, “como sucedió con la canasta de cuartos en los Juegos de Río, Anna Cruz ha dejado escritos en todos estos años algunos de los momentos que más nos han emocionado. Le deseamos toda la suerte del mundo en su futuro personal y deportivo, y le reiteramos que ésta siempre será su casa”.

3 Comentarios
  • Beatriz Díez Reyes
    Publicado el 18:54h, 11 enero Responder

    Primero Marta Xargay, ahora Anna Cruz… no huele muy bien esto la verdad. Y apunta a Móndelo …

  • Arte, saber y TOROS
    Publicado el 19:15h, 12 enero Responder

    Hay algo muy raro en todo esto…….y creo que todos tenemos una sospecha pero nadie se atreve a soltar prenda..

  • Domingo
    Publicado el 11:59h, 13 enero Responder

    Me parece sencillo (puedo estar equivocado pero me tiro a la piscina), posiblemente el seleccionador crea que ahora hay otras jugadoras más en forma que ella para estar en la selección (año JJOO) y esto Anna Cruz no lo ha sabido encajar, cosa comprensible después de tanto tiempo siendo una fija en el equipo. Lo que pasa es que no debemos confundirnos con las palabras que se utilizan muchas veces buscando la mayor cohesión y unión de un grupo deportivo/competitivo, UN EQUIPO DE BALONCESTO NO ES UNA FAMILIA, nadie tiene el puesto garantizado de por vida deportiva, no es el amor lo que lo crea y lo mantiene, es el interés común para conseguir el éxito una y otra vez hasta que sea posible (el roce como mucho hace el cariño). Da la sensación que Cruz había caíd0 en el error de creerse ese cuento de la «familia» y despertó al ver que ya no era valorada como antes. Quizás se sintió traicionada por el mal entendido «cabeza de familia» y fruto de esa rabia e impotencia es este escrito (¡me voy yo, no me quitas tú!). Probablemente con el tiempo todo se verá de otro modo, posiblemente a él (al que también le llegará su momento) en la cima del éxito, le haya faltado habilidad para manejar estas situaciones complicadas y a ella, una muy buena jugadora que un día se creyó que formaba parte de una «familia», le ha faltado un poco de calma para reflexionar y darse cuenta de que ha sido una privilegiada por ser parte destacada de la generación de jugadoras más importante del baloncesto español y de que hay miles de jugadoras/es en todo el mundo trabajando día tras día para llegar a hacer un tiro como el que hizo en ante Turquía en los JJOO pero solo ella lo ha vivido. ¡Ah! y su familia en la grada gozando.

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