CHARO BORGES: La historia de una leyenda de nuestro BA-LON-CES-TO (XVII)

Crónica casi rosa

CAPÍTULO DIECISIETE
«A todas éstas, en mi afán de no perder el hilo conductor de las temporadas, he pasado por alto las situaciones personales que iban cambiando, en muchos de nosotros, y que también formaron parte de nuestra deportiva vida. Así pues, me van a permitir entrar en los aspectos meramente humanos de quienes dedicamos tanto tiempo a prepararnos para ser buenos practicantes de baloncesto y, al mismo tiempo, desarrollar nuestras facetas más desconocidas. 
En el año 70, Conchy Ramírez acabó sus estudios en Historia, formando parte de la II Promoción de Licenciados en esta especialidad, de la Universidad de La Laguna y, según acabó, comenzó su trayectoria como profesora, en la Academia Rodríguez Campos, en aquel entonces situada cerca de la Plaza de los Patos y ya desaparecida. Hoy continúa su excelente labor profesional en la actual Escuelas Pías.
Ángeles en su segundo embarazo
El año 71 fue un año especial y lleno de acontecimientos. Ángeles Domínguez, Angelita para nosotros y una de las cuatro gloriosas componentes del campeonísimo Mª Auxiliadora, que se mantuvieron en activo unas cuantas temporadas más, se despidió de las canchas en la Fase Final celebrada en Cáceres. Se casaba con Carlos, aunque no se alejó del todo porque nos acompañó en muchos desplazamientos posteriores, junto con su marido.
Foronda y Ángeles con su pequeña en casa
En la actualidad, goza de su jubilación anticipada como empleada de mucha categoría y muchísimos años, en Telefónica. También contrajeron matrimonio Ángeles y Jeromo y meses más tarde vino al mundo, Jerónimo II, Jeromín para toda la familia cestista, el primero de sus cuatro hijos. Ellos sí que no abandonaron el baloncesto. Todo lo contrario. Lo vivieron hasta dentro de casa, día y noche. Me los imagino atendiendo a sus críos y, al mismo tiempo, cambiando impresiones sobre «qué táctica sería la mejor para el partido del próximo sábado o si sería más conveniente empezar la defensa con una zona 1-3-1 o un marcaje individual…» Eso sí que era un gran amor al baloncesto.
Algunas jugadoras del equipo brindando por la niña
De las que seguían estudiando, fue Charo la que obtuvo su título en Bellas Artes en este período y, como Conchy y Ángeles, que ya daba clases en el Colegio de la Asunción, desde 1966, también entró en la difícil y bonita tarea de la Enseñanza, en el Instituto Mixto de Bachillerato, de aquel entonces. Actualmente, después de casi cuarenta años en las aulas de Dibujo, disfruta de un retiro profesional adelantado, voluntario y bien ganado.
Los dos mayores, ya con uno y dos añitos, vestidos con el equipaje del OM
Mª Reyes y Pilar Juan, veteranas más jóvenes, continuaban con su exigente y larga carrera y hoy son dos competentes expertas de la Medicina: ginecóloga y neuróloga, respectivamente.
También en estos años creció la familia deportiva del OM en forma de nuevos fichajes con media naranja e hijos, incluidos. Son los casos de Marta, con Tino y sus hijas Martita y Patricia, en la temporada 70-71, y Mary Carmen, con Arturo y sus niños Juanjo y Natalia, en la 72-73. También desde la 70-71, con Andrea, llegó Jose, su esposo.
Ángeles, en sus embarazos, estuvo entrenando y jugando durante los tres o cuatro primeros meses. En un deporte de equipos, esto conllevaba un alto grado de riesgo, pero la afición y vocación que ella sentía eran tan desmedidas que no cejaba en su afán de cumplir con su papel de componente importante del conjunto.
Hoy, cuando recordamos estas historias, reconoce que fue una osada y que tuvo una gran suerte al no haber tenido ninguna complicación. Está claro que el ímpetu y la inconsciencia juveniles nos hacen creer que podemos con todo…
En 1973, llegó el segundo de los Foronda García. En esta ocasión, una niña que, como su hermano con el del papá, perpetuó el nombre de su madre y contamos con una Angelita más.
La descendencia la completaron con José Domingo y Lucía, años más tarde.
En 1975, Mary Pily Hernández, nuestra gran capitana de siempre, fue la que dijo adiós al baloncesto para casarse con Jose, hermano de Marta, y dedicarse a su nueva vida, compaginándola con su trabajo de administrativa. Hoy, continúa con esas labores.

Las fotografías para esta ocasión, las he agrupado por sagas familiares. Las primeras corresponden a los Foronda García, donde se muestra a Ángeles en su segundo embarazo; la pareja con su pequeña en casa; algunas jugadoras del equipo brindando por la niña y los dos mayores, ya con uno y dos añitos, vestidos con el equipaje del OM.

La segunda es la de Marta y Tino, apareciendo en una de ellas la mamá con la hija mayor y, en la otra, el papá junto a los recién casados, Angelita y Carlos.
El tercer grupo es el de los Escuder Gutiérrez de Salamanca, con Mary Carmen y Arturo, y Juan José y Natalia, sus hijos mayores, cuando asistían a algunos de nuestros partidos. 
Por último, Mary Pily y Jose, en su época de novios y próximos a casarse.
Como pueden ver, vidas tan normales como las del resto de los humanos, pero con una particularidad: a todos nos unió siempre, y nos sigue uniendo, la gran pasión que sentimos por el baloncesto y por lo que éste significó para cada uno.
Aprovecho la fecha en la que cuelgo esta entrada, para felicitar a todas estas mamás y a las que lo fueron más tarde, deseándoles que este Día de la Madre, lo sea todos los días de sus vidas.
2 Comentarios
  • Ángeles Foronda García
    Publicado el 21:39h, 23 julio Responder

    Wowwwww…. Qué fotos. Precioso encadenamiento. Y, la vida personal se entrecruzaba con la deportiva. Tengo muchísimos recuerdos del baloncesto en mi infancia. Nos ponían en una mantita al borde de la cancha, mientras papá y mamá entrenaban a las niñas en las Dominicas. Tengo una imagen grabada, metida en el banquillo del náutico en un partido de infarto porque el pabellón estaba hasta la bandera y lleno de humo de cigarros, un ruido ensordecedor, los nervios a flor de piel. También le recuerdo entrenando en Somosierra con chicos y chicas.
    Gracias por el recuerdo.

    • Agustín
      Publicado el 10:11h, 24 julio Responder

      ÁNGELES: Me alegra ver que cosas como este recuerdo hace que sonrías al ver las fotos y leer la historia contada por «tu tía» Charo. Un beso grande y otro para mamá.

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