CHARO BORGES: La historia de una leyenda de nuestro BA-LON-CES-TO (XXII)

Tampoco en Segovia

Después de varios años sin coincidir con alguna de las antiguas compañeras del Medina Santa Teresa, me encontré con Juany Hernández y Maso, su marido. Parece que estos últimos post dedicados a recordar los avatares de este equipo, me hayan ayudado a invocarlos para saber unos de otros.
Durante unos minutos que pasaron muy rápido, hicimos un breve repaso de ese tiempo en que no nos habíamos visto. Los dos están estupendos y muy felices por ser abuelos ya. Unos abuelos muy jóvenes y muy guapos, por cierto, porque, donde hubo, siempre queda…
Aproveché para preguntarles qué sabían de Cecilia, nuestra última delegada de equipo, y me dijeron que había fallecido hace algunos años. Mis sospechas se confirmaron y de verdad que lo he sentido muchísimo. Ya no podré recordar viejos tiempos con ella.
Y de una actualidad agridulce, de nuevo a un pasado, cada vez, menos glorioso.
Como siempre que nos clasificábamos para las fases finales que se celebraban en la Península, nos desplazamos a Segovia tres días antes de que se iniciara la competición, por aquello de los largos recorridos que teníamos que hacer desde nuestra isla y la necesidad de aclimatarnos al lugar desconocido. Diez fueron los equipos participantes, los campeones y subcampeones de cada uno de los cinco grupos que conformaron la 2ª División de aquella temporada.
Con ellos, la Federación volvió a formar dos nuevos grupos, incluyendo al Krystal Asunción en el primero y a nosotras, en el segundo. La primera ronda se celebró del 13 al 16 de Abril y nos estrenamos con el Medina de Valladolid que, en el último segundo, convirtió la canasta que hizo que perdiéramos por 41 a 43.
Los otros tres rivales que tuvimos: Liceo Italiano, Medina de San Sebastián y Medina Almudena de Madrid, también nos ganaron y por diferencias mayores, lo que hizo que quedáramos excluidas de la fase final, después de cuatro agotadoras jornadas seguidas. Nuestro descanso nos tocó el último día. Por el contrario, la marcha del Krystal fue triunfante.
Venció a tres de sus contendientes y se clasificó como candidato al ascenso a la División de Honor del baloncesto femenino. Para ello, se enfrentaron, entre sí, los campeones y subcampeones de los dos grupos y aquí, el Asunción Krystal no tuvo tanta fortuna y, aunque disfrutó de un día de descanso en cada ronda, el esfuerzo fue excesivo para un conjunto con corta experiencia en aquellas lides y un banquillo muy escaso para lo mismo.
Esta nueva comparecencia nuestra en un torneo nacional, fue la más larga y dura de cuantas habíamos celebrado a lo largo de casi una década. Por lo menos, para las cinco jugadoras que proveníamos del extinto OM. Aquello hizo que nuestra moral sufriera más de la cuenta y sólo la estancia en una ciudad tan bonita y rica en diferentes culturas como Segovia, mitigó bastante aquella tristeza. En la próxima entrada, les describiré los buenos ratos pasados en su visita.
Las compañeras procedentes del Santa Teresa originario debieron sentir esa desazón nuestra y se las ingeniaron para alegrarnos con divertidos detalles, una vez acabada la competición para nosotras. Nelva Estévez era la capitana del equipo y me consta que también capitaneó aquel derroche de simpáticas ocurrencias rimadas que, junto a un pequeño regalo, nos dedicaron a cada una de nosotras. Especialmente graciosa fue la que recibió Charo y que ella conserva con especial cariño.
Nelva fue, además, una de sus compañeras de trabajo durante un cierto tiempo. Daba clases como monitora de Gimnasia en un Instituto de Enseñanza Media, allá por los primeros 70 y, unos años más tarde, volvieron a encontrarse en el mundo del baloncesto.
Desde finales de ese mismo decenio, Nelva es entrenadora nacional de Gimnasia rítmica y una verdadera autoridad en ese campo. Acabó su Licenciatura en Educación Física y posee varias distinciones nacionales y locales.
Muchas son las pupilas que han aprendido de su sabiduría deportiva y han alcanzado triunfos a nivel internacional. Ana Bautista, la gimnasta tinerfeña más conocida, fue una de ellas. Desde 2003, preside el Club Odisea, de Santa Cruz, y ahí continúa.
Paso a reproducirles, escaneado, el “poema” que le escribió a Charo, a raíz de uno de los disgustos más gordos que tuvo en el torneo segoviano. Fue durante el partido celebrado con el Medina de Valladolid, perdido por dos puntos en el último segundo y después de un arbitraje que consintió excesiva dureza por parte de las castellanas.
Charo, harta de las continuas personales que le hacía quien la marcaba y sin que estas faltas se señalaran, no se le ocurrió nada mejor, por primera y única vez en su vida, que darle un empujón, – que vio todo el mundo -, en una de esas agarradas.
Como suele pasar a los que nunca emplean esos recursos, no supo hacerlo. El árbitro la descubrió y le pitó a ella la consecuente personal. Esta anécdota que tanto afectó a nuestra compañera, inspiró a Nelva en el momento de creación de sus chascarrillos dedicados. Ahí va:
Además de esta imagen, acompañan a la entrada una fotografía de Cecilia Hernández, a modo de recuerdo y homenaje a su labor y entrega como coordinadora de los Medinas de aquella época y delegada del nuestro, y otra de las formaciones del Santa Teresa, en la que, además de ser en color, aparecen dos de las jugadoras junior, Gisela, en la fila de pie, y Marta, en la agachada.
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