CHARO BORGES: La historia de una leyenda de nuestro BA-LON-CES-TO (XXX)

Encuentros en otros tiempos

«Antes de continuar con el relato competitivo, permítanme darles cuenta de otros momentos entrañables, que viví con alguna o con todas aquellas compañeras con las que tuve el gusto de jugar, durante tanto tiempo.
Después de unos cuantos años en los que sólo veía, muy de tarde en tarde, a alguna de las componentes del Mª Auxiliadora o del Krystal, dos Galas del Deporte hicieron que volviéramos a reunirnos.
La primera fue en 1991 y tuve el placer de compartir, con Marichu Hernández Sánchez, el Premio de Leyenda Deportiva que nos concedió la delegación tinerfeña de la Asociación Española de la Prensa Deportiva, la A.E.P.D., presidida por el especialista en baloncesto del periódico El Día y autor del blog BASKETMANÍA, D. Agustín Arias.
La distinción se hizo a todos los Mejores Deportistas, de nuestra provincia, de los veinte años que precedieron al 91. Ella lo fue de la temporada 1974-75, y yo, de la 1971-72. El acto tuvo lugar en el Casino Taoro de Puerto de la Cruz, nos pusimos en contacto y fuimos juntas a la cena de celebración de aquella Gala. Recuerdo haberlo pasado muy bien en su compañía y en la de Toñy Cejas, histórico pívot de aquel Náutico de baloncesto masculino que, también en la 1965-66, ascendió, por primera vez en Canarias, a la División de Honor. Con él, en 1970, se inició la serie de los Mejores Deportistas provinciales, que se mantiene hasta la fecha.

El segundo encuentro fue en 1998, cuando la Asociación de la Prensa Deportiva de Tenerife (A.P.D.T.), también bajo la presidencia de D. Agustín Arias, concedió el Premio Especial al Baloncesto Femenino. La distinción fue personificada por quienes fueron pioneros en algunos apartados de esta modalidad. Para ello, y cronológicamente, se convocó a las jugadoras que formaron parte del que fuera Campeón Nacional de la 2ª División, el Mª Auxiliadora, en la temporada 1965-66 y logrado, por primera vez, por un conjunto canario.

También, a quien redacta este post, por haber sido la primera jugadora de este archipiélago que fue llamada a formar parte de una Selección Nacional Absoluta, la de la temporada 1970-71, y, por último, al equipo del Tenerife Krystal, con Antonia Gimeno al frente, que en 1975-76, ascendió a la División de Honor femenina, convirtiéndose, con ello, en el primer conjunto de estas islas, que lo conseguía.
Para mí, fue una ocasión muy especial, porque me sentí “triplemente” distinguida y, además, representando el nexo entre dos décadas de un baloncesto femenino canario, cada vez, más emergente. Aunque no pertenecí a la formación que se hizo con el campeonato de la 2ª división, entré a formar parte de este ilustre equipo en la temporada siguiente a la de su logro y, aunque tampoco estuve en el otro hito deportivo, el de subir a la máxima categoría femenina, fui parte integrante del Krystal en sus dos primeras temporadas en la 1ª División.
Como se puede comprender, fue todo un honor para mí encontrarme, de nuevo, con todas las estrellas del mejor baloncesto femenino canario de aquellos diez o doce años. De paso, todo el acto en torno a este premio, supuso un merecido homenaje póstumo a quien fuera uno de lo grandes valedores de esta modalidad deportiva en estas tierras nuestras: Jerónimo Foronda Monje (q.e.p.d.).
Las imágenes y las palabras que se le dedicaron, supusieron momentos muy emotivos, en particular, para quien fue su mujer y pupila, Ángeles García, y, en general, para el resto de las que tuvimos la oportunidad de ser enseñadas y dirigidas en la competición deportiva, por él y por toda su sabiduría en este deporte de nuestros amores.
En 2006, volví a coincidir con algunas de las compañeras del Krystal durante las jornadas de celebración del Campeonato de Europa femenino de selecciones U18, que se celebró en el pabellón Santiago Martín.
Allí estaban las hermanas Marrero, Catere, Bea, Marga, Marichu y hasta Antonia Gimeno, que se vino unos días, para ver aquel gran evento. Por cierto, la Selección española quedó Campeona del continente al quedar primera de las dieciséis que participaron y, en ella, hizo un estupendo papel nuestra joven paisana, la pívot Laura Herrera.
Dos años más tarde, el motivo de encuentro no fue tan alegre y distendido. Volví a verlas en la misa de duelo del padre de Marichu, D. Antonio Hernández Laverny (q.e.p.d.). Como el equipo que fuimos, allí estábamos todas las que pudimos, para arropar a nuestra compañera en uno de sus peores momentos. Sé, a ciencia cierta, que lo agradeció en el alma.
Las imágenes de hoy muestran los trofeos recibidos en cada una de las Galas, el grupo de representantes del Mª Auxiliadora, en el momento de recibir el Premio Especial de 1998, y una de las formaciones del Tenerife Krystal, cuando era Asunción Fanta, en la temporada 73-74.
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