«Treinta años después», por Iván Díaz

Volvió a dirigir con el también palmero Aldo Rodríguez un partido oficial

Artículo de Opinión de Iván Díaz (Árbitro de Baloncesto).

«No era cuestión de cerrar ningún círculo, ni mucho menos, era únicamente por el placer de disfrutar de lo que me gusta, me apasiona, con una de las personas que más me ayudaron en mis inicios, a finales de los años 80.

Este domingo volví a arbitrar con Aldo Rodríguez.

Recuerdo que sobre todo lo que tenía era ilusión y ganas por aprender lo que entendía que no era tan difícil de hacer: arbitrar un partido de baloncesto. Fue en la cancha del Polideportivo del barrio del Pilar y Santiago, curioso que fuera ese lugar, pues allí viví mi infancia y son numerosos y notables mis vivencias y anécdotas, personales y deportivas.

Junto a Aldo íbamos varios árbitros noveles, todos de la nueva escuela de árbitros de La Palma, un proyecto ilusionante capaz de convocar a decenas de jóvenes. Sinceramente no recuerdo que equipos jugaban, era un partido de entrenamiento, allí nos repartimos los tiempos del partido y junto a él arbitre diez minutos, con nervios pero lleno de entusiasmo, y no tardé en pitar (tardaría mucho más tiempo en arbitrar, pues siempre he pensado que una cosa es pitar y otra arbitrar) mi primera falta personal. Fue de árbitro de cabeza, a la derecha de la Mesa de Oficiales, a Paco Feliciano, que inmediatamente (igual fue por cortesía) la reconoció.

Luego volvimos a arbitrar un partido en la Competición de Verano un año después, él ya residía en Tenerife y era arbitro de categoría nacional, yo estudiaba Bachillerato. Aún en la distancia siempre pendiente de La Palma, de los más jóvenes, de la formación, de que La Palma siguiera siendo cuna de excelentes árbitros como Pedro Hernández Cabrera, Ángel Recuenco o José García Leal, éste último también alumno aventajado de esa escuela palmera.

Pero las circunstancia de la vida, familia, trabajo, etc. hicieron que nunca volviéramos a arbitrar juntos, aunque sí que lo hice con su hijo hace unos años, pero no era lo mismo. Ayer se pudieron volver a dar las circunstancias para volver a hacerlo, ayer arbitre junto a un compañero y amigo, de los de siempre.

Hasta hoy el baloncesto me ha dado innumerables satisfacciones, he sido muy afortunado. Hace año y medio me retiré de las competiciones FEB y ahora trato de ayudar a los más jóvenes y al baloncesto insular arbitrando en La Palma, porque lo que te apasiona no se olvida y nunca se deja.

Y todo ello se lo debo a muchas personas, una de ellas, Aldo Rodríguez. Gracias.

 

1 Comentario
  • Aldo Rodríguez
    Publicado el 12:33h, 16 noviembre Responder

    Responder a este bonito y entrañable artículo de mi amigo y compañero Iván Díaz en el espacio para el baloncesto del también amigo Agustín Arias se hace necesario.
    El pasado domingo pude disfrutar del placer de volver a dirigir un partido oficial, en este caso de la competición Junior de la FCB. Es difícil de expresar con palabras de manera que lo entiendan las personas que nunca han practicado el arbitraje del baloncesto, lo que para nosotros significa colgarnos el silbato y saltar a la pista para dirigir un partido y para mí lo es mucho más aún, tras un largo periodo en que una grave lesión casi consigue no volver a permitirlo nunca.
    Trabajamos y lo hacemos mucho, los árbitros de baloncesto, para estar en la mejor forma física y disponer de los mejores conocimientos técnicos posibles, para desempeñar con el mayor nivel de acierto, nuestra función en este bonito deporte que nos apasiona.
    Pero de igual manera que me apasiona arbitrar, me apasiona colaborar en la formación de los jóvenes árbitros y a ello he dedicado mucho tiempo de mi vida primero en La Palma, luego en dos etapas diferentes con la Federación Insular de Baloncesto de Tenerife, posteriormente en la Federación Canaria de Baloncesto y actualmente trabajando para la Federación Española de Baloncesto con el Grupo 2 de los árbitros FEB. Puedo decir, sin lugar a ninguna duda, que me siento muy afortunado y agradecido de tanto como me ha dado y me sigue regalando este deporte, y que en la medida de lo posible intento humildemente devolver.
    El partido del domingo en La Palma, entre dos clubs que dirigen amigos de toda la vida también vinculados al baloncesto palmero desde siempre, significó cosas muy importantes para mí. Desde el mero hecho de poder volver a arbitrar tras muchos duros momentos por la complicada lesión, hasta poder hacerlo con alguien como Iván que representa en toda su amplitud un enorme ejemplo de un deportista de esta especialidad, tanto por el número de temporadas en activo en diferentes categorías FEB, como por su actual compromiso con la Federación Autonómica y la propia Insular de La Palma, aportando conocimientos y experiencia a los jóvenes árbitros, algo que yo en su día intenté aportarle a él.
    Gracias por tanto a Iván y a la Federación de La Palma, cómo a Alberto Gamero y la FCB que han permitido que todo haya sido posible. También gracias a los clubs participantes y a sus jugadores y equipo técnico por el bonito partido que nos brindaron y a los compañeros oficiales de mesa que realizaron un excelente trabajo. Incluso gracias a Theta que nos dio la tregua necesaria para que con el beneplácito del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma el partido se pudiera disputar.
    Para finalizar gracias al deporte en general que nos permite, en estos complicados días, desconectar por un par de horas de toda esta enorme crisis sanitaria y económica que la pandemia de la Covid-19 y sus efectos nos está dejando y para la cual el deporte y el baloncesto es una sana válvula de escape, necesaria para los que lo practicamos y que tomando las medidas de prevención oportunas se puede realizar con la suficiente seguridad.
    Buena temporada..¡¡ Salud y suerte..¡¡

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