
Rousselle: «Nos dan por muertos, pero una victoria lo cambiaría todo»
«Ganar pronto nos daría un impulso, es una carrera contra el tiempo pero no vamos a dejar de creer y hay margen», afirma el base de Covirán Granada en EL IDEAL DE GRANADA
El periodista Víctor M. Romero, que escribe en el IDEAL DE GRANADA desde 1989, publica hoy una amplia entrevista con Jonathan Rousselle, el jugador que ejerce de capitán en el actual Covirán, junto a Pere Tomàs.
El veterano base admite que «nos dan por muertos», pero avisa que «una victoria cambiaría todo».
Propone «ganar rápido, porque eso nos daría el impulso necesario para la remontada, sabemos que es una carrera contra el tiempo, pero no vamos a dejar ni de creer ni de entregarnos al máximo de nuestras fuerzas». Y sentencia que «todavía hay margen para salvarse, porque quedan nueve partidos, y no vamos a mirar el nombre del contrario, da igual, sea quien sea».
–La situación se ha puesto muy difícil, crítica, ¿no?
–¿Dónde cree que ha estado la clave, el fallo principal para que se haya ganado un partido de ocho en la segunda vuelta?
–Se escaparon muchos partidos que tuvieron en la mano, como el del UCAM Murcia, Lleida… una retahíla larga, Madrid, Baskonia en la primera vuelta…
–Exacto, sí, sí, es lo que le he dicho antes, que con un poquito más de confianza cierras ese partido, el del Lleida, y tu temporada cambia completamente. Pero si no aprovechas esos momentos claves, te pasan factura esos poquitos de nervios, sin toda la confianza necesaria, entonces, te pones ansioso y no cierras el partido, que es lo que nos ocurrió y se nos escaparon varias veces.
–¿El encuentro del Hiopos Lleida fue el punto de inflexión?, ¿un mazazo también moral para la plantilla?
–Ha sido un golpe duro, sí, ese en concreto, porque sabíamos que nos jugábamos mucho en ese partido, que era importante y un momento clave de la temporada. Y pienso que hicimos el partido que queríamos hacer, estaba encarrilado para ganarlo y bien. Pero cometimos errores que se pudieron evitar en el segundo periodo, fallos propios que nos hicieron daño y dieron vida al Lleida. Y luego, al final, todos conocemos lo que pasó, fue una derrota bastante dura.
–Hubo un cúmulo de circunstancias, por ejemplo, la plaga de lesiones, que se juntaron muchas al mismo tiempo.
–Sí, eso es verdad. En mi carrera he visto muchas cosas, pero tantas lesiones en tan poco tiempo, nunca, además en un equipo como el nuestro, que no tenemos una plantilla de 15 jugadores, seguro que provocan más daño, encima bajas de los jugadores importantes. Esto es algo que hay que valorar, pero no se puede explicar o justificar nuestra clasificación solo con las lesiones. Hemos tenido también partidos con la plantilla completa que no hemos ganado. Lo que pasa es que las ausencias llegaron en un momento muy crítico y muy difícil. Es más el ‘timing’ que el tema de las lesiones, porque todos los equipos las tienen.
–También se ha hablado mucho de los árbitros. ¿En qué porcentaje pone de culpabilidad a los arbitrajes negativos?
–Creo que, siendo objetivo y justo, cuando juegas por Granada sabes que no te van a respetar igual que si lo haces con el Madrid. El respeto se gana en muchos aspectos, y aquí han pasado cosas que explican distinto rasero en los arbitrajes, puede ser que sea sin querer, no lo dudo, por el propio sistema, eso de que tengan más respeto a Campazzo que a Rousselle con las faltas. Eso es algo innato del deporte en general y no solo del baloncesto. Luego, es cierto que te parece injusto y duele el trato en el momento, porque tú lo estás dando todo, estás trabajando toda la semana para lograr un buen resultado, te entregas y da rabia porque lo notas injusto. Pero esto no va a cambiar, ha sido siempre así y seguirá siéndolo por norma. Por eso hay que ganar el partido dos veces y no esperar a que llegue cualquier ayuda externa, o cuestiones que faciliten el triunfo a través de los árbitros.
–El público dedicó tímidos silbidos al equipo en el partido ante Valencia Basket, pero, luego, cuando salieron a la cancha, hubo más aplausos, ¿la afición reconoce el esfuerzo y la entrega de la plantilla?
–Espero que sí porque, si no, da tristeza, nosotros lo damos todo, no solo durante el partido, también cada día para mejorar e intentar sacar esto adelante y tener los mejores resultados posibles. No hay nadie que se esté escondiendo aquí. Estamos trabajando durísimo y, al final, el premio no lo conseguimos. Es duro y espero que los seguidores lo valoren, pero también hay que meterse en el alma de la afición, lo duro que también es para ellos ver a su equipo perder muchos partidos. Por eso los entiendo por los dos lados, tanto que nos silben como que nos aplaudan.
–Pablo Pin afirma que no va a dejar que nadie del grupo se relaje ni se deje ir…
–No me sorprende en absoluto. Es lo habitual de este club, de Pablo, y yo como vicecapitán voy a seguir en la misma línea. Todo el mundo nos da por muertos, pero nosotros seguimos creyendo, todo puede cambiar con una victoria, que llegara lo antes posible sería lo mejor, porque nos va a dar un impulso, necesitamos sacar una y meternos de nuevo en la pelea.
–¿Sería como pulsar un botón, como hizo usted con el Gran Canaria, para la reacción?
–Exacto, es que si dejas de creer, ya estás muerto. Todavía hay tiempo. Es una carrera contra el tiempo, sí, contra el reloj, tenemos que ir como desesperados en cada partido, da igual que sea La Laguna Tenerife, Barça o Valencia. Y no esperar a que el Breogán venga aquí, porque puede que sea demasiado tarde. Hay que sacar partidos donde sea y como sea.
–El presidente tiene plena confianza en el grupo y tampoco arroja la toalla.
–Me parece muy bien y normal esa fe, porque nosotros lo damos todo y ellos, también. Vamos de la mano y en la misma dirección. Los resultados no son positivos, lo sabemos, y ellos también, pero empujamos juntos y es clave.
–¿Cómo han encajado los cinco nuevos jugadores?, ¿es complicado el engranaje y que funcione el equipo como antes?
–Sí, y en tan poco tiempo… Ahora, sinceramente, es como una pretemporada pero acelerada. Hay que integrarles en la táctica, asumir la costumbre de jugar con ellos, cómo quieren recibir el balón, cómo juegan. Lo acusamos en el último partido, estuvimos un poquito perdidos, porque no tenemos esa…
–Sintonía…
–Claro, orden, armonía y coordinación, el entendimiento que da el tiempo al jugar juntos. Exacto, y eso no se puede cambiar. Hay que hacerlo lo más rápido posible, lo de acoplarse, por eso multiplicamos los entrenamientos e intentamos forzar el proceso, que vaya lo más veloz posible. Es una carrera contra el tiempo y tenemos que ser un equipo lo más antes posible, porque no hay opción a decir que ya nos acostumbraremos a cada uno de los nuevos. Queremos que entiendan la situación, los retos que existen, que se den cuenta de lo que es el club, de lo que significa para la gente y la ciudad, y para los que están dentro del proyecto desde hace mucho tiempo.
–Los veteranos, usted, Noua, Valtonen… tienen que tirar del carro, ¿les queda gasolina?, hubo mucho desgaste durante la competición…
–Pienso que físicamente estamos aguantando. Valoro la cuestión como más mental, de resistir de cabeza toda la temporada y levantarse cada semana, para volver a trabajar fuerte y a creer en el triunfo, y tenemos que hacerlo muy bien para transmitirlo a los nuevos. Si no estamos frescos mentalmente, no vamos a transmitir ese mensaje positivo, estoy más en eso, en controlar mi mente, que esté limpia y venir con buena actitud, que no me vean deprimido, hay que dar ejemplo a los recién llegados de que somos un bloque luchador y que nos dejaremos la piel.
–¿Ha cambiado su sentimiento hacia Granada, hay posibilidades de que siga aquí incluso en una categoría inferior?
–Es muy pronto para hablar sobre eso. No estoy pensando en el futuro, solo en el entreno de ahora y ya veremos qué pasa. Sinceramente, a Granada la tengo en el corazón y quiero darle todo lo que tengo como jugador y persona. Y si me puedo retirar del baloncesto aquí, seguro que será genial, pero ahora lo más importante es el equipo. Mi caso personal lo hablaremos en junio.
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