«¡No, que va; si esto no es antideportiva…!»

Dicen que una imagen vale más que mil palabras y a la prueba me remito en esta foto de EMILIO COBOS.

Es evidente que el nivel arbitral en la Basketball Champions League no es ni bueno ni aceptable, con las claras excepciones. Sucede que en el «Santiago Martín» estamos teniendo la poca fortuna de encontrarnos con lo peorcito de ese arbitraje. Claro, no pueden pitar colegiados «made in Spain» a equipos de la misma nacionalidad. 

Cada semana es la propia BCL y su estamento arbitral la que cuelga en su página oficial acciones que se consideran «discutibles». Se revisan y se determina si los árbitros acertaron o no en su decisión.

Anoche, en el La Laguna Tenerife-Pallacanestro Trieste, ya con el crono indicando 0,7 décimas, Rokas Giedraitis cogió un balón en campo defensivo, tras excelente y decisivo trabajo de Aaron Doornekamp y, cuando se quería quedar con el balón, recibió una «mano», inocente según la interpretación arbitral, con «instant replay» incluido, en toda la cara que dio la impresión de haberle «sacado un ojo» al jugador lituano.

Que el árbitro de fondo no se haya percatado, dada su nula visión, resulta lógico, pero el que corría la banda sí que lo tuvo que ver, de hecho señaló la falta del jugador visitante.

Sí, fíjense con detenimiento en los dedos y verán que aprietan  la cara de Rokas, cuando el balón está a medio metro. ¿Esto no es antideportiva?…

Y da lo mismo si restaban 0,7 décimas o el partido acababa de empezar. Las reglas son para aplicarse desde el salto inicial al bocinazo final.

Lo único bueno del equipo arbitral es el comisario FIBA/BCL, el palmero Ángel Recuenco, quien en cada partido aplica su experiencia y sentido de la responsabilidad.

No hay comentarios

Escribir un comentario