«¡Manual urgente para padres «entrenadores!», por Basilio Labrador

Basilio Labrador es una referencia en el atletismo canario y español. Dejó bien alto el nombre de Los Realejos, Tenerife, Canarias y el de España en las más importantes competiciones nacionales e internacionales. Su especialidad, la Marcha. Ahora, desde otro prisma, Basilio nos habla de lo que se ve con frecuencia en las gradas del deporte tinerfeño, en lo que a las competiciones de formación se refiere. Y este artículo que reproducimos habla, precisamente, de quienes, siendo padres de deportistas de la base, creen ser «entrenadores»:
BASILIO LABRADOR (DEPORTISTA INTERNACIONAL)
«Cómo arruinar la carrera deportiva de tu hijo desde la grada”
¡Cuántos altercados en el deporte base! y los padres, los causantes de la mayoría de ellos. Mientras algunos chillan, otros se ven inesperadamente abducidos por el espíritu entrenador, imitando a los profesionales, que son los que verdaderamente saben. Dan órdenes, corrigen posiciones, claman contra el árbitro y, sin pretenderlo, cargan a sus hijos con tareas imposibles de llevar a cabo.
La presión se palpa en las gradas. Cuando ven a su hijo jugar o entrenar pierden la cabeza: algunos insultan, chillan, menosprecian… Pasan el partido subiendo y bajando la grada, gritando, metiendo presión al entrenador, al árbitro y, sin darse cuenta, a su propio hijo.
La pelota está en el tejado de ustedes, padres y madres de las futuras estrellas. Si creen que están criando a un profesional del deporte, quizá les convenga leer esta historia.
Mi propia modesta historia: con mis padres poco hablaba de deporte.
Nunca se metieron con el árbitro, ni con el rival, ni con mi entrenador.
Y tampoco me decían cuándo debía apretar en alguna competición.
Poco o nada me iban a ver, jamás me metieron presión. No parece mala receta.
Su hijo, quien escribe, fue Internacional Absoluto con España en 19 ocasiones y, aún hoy, después de más de cuarenta y tres años, sigue practicando su deporte, participando en competiciones y marchando por la vida.
El mejor consejo lo da la experiencia, pero muchas veces llega demasiado tarde.
A los padres que les gustaría tener a una estrella deportiva en la familia, yo les digo: ya pueden empezar a entrenar, ustedes, no su hijo.
¡Nunca es demasiado tarde!
Muchas gracias. ¡Salud, suerte y hasta la próxima!
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