Alejandro Martínez: “Tenemos que aprender a gestionar mejor las emociones de los jugadores”

El periodista tinerfeño MARTÍN-TRAVIESO, de DIARIO DE AVISOS, publica en la edición de hoy una amplia e interesante entrevista con el entrenador ALEJANDRO MARTÍNEZ PLASENCIA, nuevo coordinador de la Sección de Baloncesto del Real Club Náutico de Tenerife.

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Acaba de regresar a la Isla tras un largo periplo en el extranjero que le ha llevado a entrenar en países como México, China y JapónAlejandro Martínez logró en 2012 el ascenso a la Liga Endesa, tras doce temporadas dirigiendo al CB Canarias y liderando el regreso del club a la élite del baloncesto español. Ahora retorna a Tenerife para coordinar y fortalecer el trabajo de la sección de baloncesto del Real Club Náutico de Tenerife.

-¿Cuántos años lleva fuera de la isla?
“Me fui del CB Canarias el 5 de noviembre de 2015 y en julio de 2016 me fui a México. Desde entonces, con algún impasse entre un equipo y otro, llevo casi diez años fuera.

Casi diez años ya. ¿Tenía ganas de regresar?
“Tampoco crea que había muchas ganas de volver, porque en esta última etapa en Japón he podido venir prácticamente cuatro veces al año. No pasaba más de dos meses seguidos en Japón, así que era una situación bastante llevadera a nivel familiar. Luego mi mujer iba todo el verano para Japón, así que la verdad es que lo llevábamos bastante bien”.

¿Cómo se produce entonces su regreso ahora a la isla?
“Coincide que se me acaba el contrato con la renovación de la junta directiva y la presidencia de la Federación de Japón. El nuevo presidente quiere meter a gente de más confianza, algo que es bastante normal y suele pasar siempre. Cuando decidieron no renovarme, y trabajando en una federación donde te contratan de enero a diciembre, te quedas fuera en una época de la temporada en la que es muy difícil encontrar un equipo. Por eso voy a estar aquí un tiempo. No quería quedarme en casa mirando al techo y la gente del Náutico me llamó. Creo que es algo bueno para mí y hemos aceptado el reto”.

Deduzco por sus palabras que su estancia en la isla tiene fecha de caducidad y que, si surge una oportunidad interesante, volverá a hacer las maletas.
“Sí, pero no ahora. Lo hemos hablado con el representante. Si te llaman ahora normalmente es para apagar incendios, para ir a un equipo que está a punto de descender o con muchos problemas. Ahora mismo creo que eso no es lo que me interesa. Vamos a esperar y trabajar para encontrar un buen equipo de cara a la próxima temporada”.

¿Qué se ha encontrado en esta primera toma de contacto con el Náutico?
“El Náutico es uno de los 14 clubes fundadores de la ACB, junto con el Canarias y otros equipos. Además, es el club en el que yo empecé a entrenar. Yo jugaba en el Náutico cuando tenía 14 o 15 años y ya entonces también era entrenador. Estuve más de veinte años allí.
Ahora me encuentro con que muchos de los jugadores que yo entrenaba cuando eran cadetes o juniors, son ahora padres de jugadores e incluso algunos son directivos. Por ahí llega el contacto cuando vuelvo de Japón. He visto buenos equipos y buenos entrenadores, pero quizá falta un poco de conexión, una figura que coordine, que lidere y que organice mejor las cosas. Alguien que ayude a los entrenadores y entienda qué necesita cada equipo, qué necesitan los jugadores y qué necesita la directiva. Esta primera semana ha sido más de análisis, de conocer a todos, porque hay muchos equipos, muchos entrenadores y muchos jugadores. A partir del lunes empezaremos a trabajar más directamente con cada uno”.

El Náutico siempre ha tenido buena materia prima.
“Sí, y además tiene una instalación privilegiada. En Santa Cruz y La Laguna hay pocas instalaciones cubiertas con buen suelo y buen parquet. Nosotros tenemos una instalación muy buena que se puede utilizar prácticamente todos los días del año. También entrenamos en otros pabellones cercanos, pero todo está bastante concentrado. Me he encontrado buenos equipos, aunque quizá falte unificar algunos criterios, tanto ofensivos como defensivos, para que todos los equipos del club tengan una misma línea”.

Durante estos años fuera, ¿has seguido el baloncesto de Tenerife?

“Sí, bastante. Primero porque las semanas que paso aquí veo partidos, y luego porque hoy en día con las redes sociales puedes ver prácticamente todo. Además sigo en contacto con mucha gente de Tenerife, así que tengo una visión bastante clara de cómo está la situación”.

¿Qué análisis hace del momento actual?
“Creo que estamos a buen nivel, pero hay cosas que mejorar, sobre todo en la formación de entrenadores. Tenemos que aprender a gestionar mejor las emociones de los jugadores. La sociedad en la que vivimos es muy competitiva, pero no hay que confundir competitividad con otras cosas”.

¿En qué sentido?
“Muchas veces nos falta tratar de manera diferente a los jugadores. Yo siempre digo que no se puede tratar a todos igual. Cada jugador necesita un traje a medida. No es lo mismo un jugador que juega muchos minutos que uno que juega menos, ni uno que tiene capacidades innatas para el baloncesto que otro que necesita aprender más. El grupo tiene que avanzar de forma homogénea, pero los estímulos para cada jugador deben ser distintos. Incluso la forma de hablarles tiene que cambiar, porque hay jugadores que reaccionan bien a la exigencia y otros que si les exiges igual los pierdes”.

Se suele decir que los mejores entrenadores deberían estar en la base.
“Sí, pero eso no pasa ni va a pasar. Lo que sí es clave es tener buenos coordinadores. Gente que guíe a los entrenadores jóvenes. Puedes ver a un entrenador de 18 o 20 años con mucho potencial, pero hay que ayudarle a no coger malas costumbres o vicios que no le van a llevar a buen puerto. El coordinador no solo debe hacer el trabajo administrativo, sino ayudar a que los entrenadores sean mejores”.

Recientemente hemos visto un episodio de violencia, concretamente en el encuentro Toscones-Fuenlabrada. ¿Cómo se puede erradicar eso?
“No tengo la solución. Creo que es más un problema de la sociedad que del baloncesto. Los árbitros muchas veces son el blanco de todo: entrenadores protestando desde el minuto uno, jugadores que no aceptan decisiones…Tenemos que educar más en ese sentido. Los árbitros son parte del juego y se van a equivocar, igual que lo hacemos entrenadores y jugadores”.

Vamos a hablar del Canarias. Usted fue una pieza importante en el crecimiento del club. ¿Cómo ve al equipo ahora?
“El salto ha sido enorme, sobre todo a nivel económico, y eso ha provocado un crecimiento deportivo muy importante. El mérito del CB Canarias es que ese crecimiento económico se ha traducido en resultados: copas del Rey, play-off, títulos internacionales. Eso tiene mucho mérito”.

¿Cree que a veces no se valora lo suficiente?
“Sí, porque el siguiente escalón sería ganar la Liga o la Copa, y eso es muy complicado. Hay equipos con presupuestos con diez o 12 millones más. Aun así, el Canarias compite con todos. Y creo que muchas veces no valoramos lo que se ha conseguido”.

Hablando de nombres propios: Marcelinho Huertas sigue rindiendo a un nivel increíble con 42 años.
“Es algo fuera de lo común. Jugadores de esa edad hay muchos, pero jugando a ese nivel muy pocos. Quizá LeBron James. Lo que hay que hacer es disfrutarlo mientras quiera seguir jugando y luego recordar todo lo que ha dado al club y a la isla”.

Volviendo a su experiencia vital fuera de la Isla. Ha vivido en México, China y Japón. ¿Dónde ha estado más a gusto?
“He estado bien en los tres sitios. En México lo pasé muy bien, estuvimos a punto de ganar la liga. En China coincidí con los años del COVID y todo fue en burbuja, así que no pude conocer el país como me gustaría. Me gustaría volver. En Japón ha sido una experiencia espectacular trabajando con la federación y con las selecciones. En cuatro años pasamos del puesto 34 del ranking mundial al 26”.

Después de tantos años fuera, ¿qué diferencias notas al volver?
“Me choca mucho el contraste con Japón. Allí todo funciona con una educación y un orden increíbles. Por ejemplo, en cuatro años nunca escuché el claxon de un coche. Nadie se salta un semáforo, nadie se cuela en una cola. Llegas aquí y ves pitidos, gente que se mete con el coche, prisas… Son cosas culturales que llaman la atención”.

¿Su futuro vuelve a estar en Asia?
“Puede ser. En ACB lo veo muy difícil ahora mismo. Estoy fuera del circuito. En Asia creo que puedo tener más opciones, ya sea en China o en Japón. Pero en el baloncesto nunca sabes. A veces aparece una oportunidad inesperada. La idea ahora es quedarme aquí hasta final de temporada y luego ver qué pasa”.

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