«Un partido entre algodones», por Bruno J. Álvarez
«Laguna Tenerife cayó de pie en un partido condicionado por el desgaste físico. Un gran Bilbao Basket supo aprovechar las sensibles bajas y la fatiga de los laguneros, apretando el acelerador en el tercer cuarto para llevarse la victoria del Santiago Martín por 82-87.
La semilla del bache aurinegro se sembró en Granada. La lesión de Bruno Fitipaldo fue un golpe letal para la pizarra de Txus Vidorreta; el base uruguayo venía de ser el motor absoluto del triunfo en tierras andaluzas. Sin él, el técnico se vio obligado a forzar la maquinaria.
Marcelinho Huertas y Aaron Doornekamp jugaron «entre algodones», visiblemente mermados en lo físico. Bastante hicieron ambos veteranos con dar la cara en una pista donde el Canarias llegó a perder por 14 puntos, tirando de orgullo para maquillar el resultado y cerrar con un digno menos cinco.
Para el Bilbao, el triunfo tuvo un sabor puramente competitivo. Realmente no necesitaban la victoria para meterse en la fase final; la derrota de Unicaja en Vitoria ya les otorgaba de forma matemática el billete para los playoffs de la Liga ACB. Sin embargo, los vascos lo celebraron por todo lo alto: amarrar la séptima plaza les regala el premio gordo de enfrentarse a su eterno rival, el Baskonia, aunque queda pendiente para el domingo el Barça-Valencia Basket, que dejará, gane uno u otro, un triple empate a 25 victoria.
En la otra cara de la moneda quedan los últimos refuerzos del Canarias, fichados a contrarreloj para cubrir la enfermería. Ni el islandés Elvar Friðriksson ni el alemán Kevin Yebo lograron dar los frutos esperados. Con muy poco tiempo en pista, la falta de adaptación les pasó factura, especialmente al interior teutón. Toca tener paciencia y confiar en que, de cara a Los play offs, aporten el baloncesto que llevan dentro.
Ahora llega el momento de los play offs y el destino es cruel: en cuartos se espera el Real Madrid, el gigante de la competición. Si la lógica se impone y caemos eliminados ante su evidente superioridad, el equipo merece una despedida con los máximos honores tras firmar otra temporada sensacional.
Por eso, hago un llamamiento directo a la marea amarilla. Me dolió ver cómo muchos aficionados abandonaron el Santiago Martín antes del pitido final en el día de hoy. Les pido, de todo corazón, que cuando termine el último partido de la temporada 2025-26, el pabellón entero se ponga en pie para regalarle una ovación cerrada a este humilde pero histórico club. Se lo han ganado a pulso.
Por último, es de justicia lamentar el descenso de categoría del Granca, nuestro eterno rival de la isla vecina. Su derrota en Valencia, sumada a la victoria de Zaragoza en Lugo, los condena a perder su plaza en la élite del baloncesto nacional. Una auténtica pena para el baloncesto canario, que se queda sin su fiesta grande.
A pesar de las heridas, el orgullo sigue intacto.
¡Vamos, Canarias!

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