En Málaga ya hablan de la «PIZARRA de VIDORRETA»

El periodista Emilio Fernández escribe en La Opinión de Málaga que se va a pasar del «PLAN de IBON» a la «PIZARRA de Txus»

«Ibon Navarro construyó en Málaga un equipo reconocible por su energía. Su Unicaja fue intensidad, ritmo, piernas, presión, rotaciones cortas y una defensa diseñada para incomodar constantemente al rival. No era solo correr. Era desgastar. Era meter doce jugadores en dinámica, cambiar partidos desde el banquillo y convertir cada tramo en una prueba física y mental para el adversario. 

El equipo cajista ganó muchas veces desde el caos controlado, desde la segunda unidad, desde la capacidad para subir una marcha cuando el rival empezaba a respirar con dificultad.

Se ganaron muchos partidos en el último cuarto a base del pim pam pum de los primeros 30 minutos».

 

De inmediato escribe de Txus:

«Con Vidorreta, el acento será distinto. El técnico bilbaíno es un entrenador de pizarra, de lectura, de automatismos muy trabajados y de roles definidos. Así, al menos, ha sido su Tenerife.

Sus equipos suelen jugar con más pausa, más orden y más peso del cinco contra cinco. El bloqueo directo será una de las grandes señas de identidad. También los sistemas para liberar tiradores y el uso inteligente de los espacios. 

Eso no significa que el Unicaja vaya a convertirse en un equipo lento ni conservador. Significa que probablemente tendrá menos vértigo y más control. Menos intercambio de golpes y más posesiones cocinadas. Menos sensación de partido roto y más importancia de la ejecución. 

Todo dependerá de los 14 jugadores que formen la plantilla de la próxima temporada 2026/2027.

Seguro que Vidorreta también acomodará su baloncesto a las piezas que tenga a su disposición en Málaga. 

Su reto en Málaga, desde luego, será adaptarse a una plantilla muy distinta a la que deja en La Laguna.

La transición, por tanto, no invita a pensar en una revolución, sino en un cambio de matices. El Unicaja no necesita borrar lo construido por Ibon Navarro. Necesita conservar la ambición, la dureza competitiva y la conexión con la grada, pero con una voz nueva y una arquitectura diferente.

A partir de agosto, la «marea verde» se encontrará con un Unicaja menos volcánico, pero igual de competitivo. Un equipo que cambie el rock and roll por una partitura más pausada. Otro camino para intentar llegar al mismo sitio: seguir peleando por títulos y, como le gusta decir al presidente, Antonio Jesús López Nieto, «molestando a los grandes».

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