A Juan Carlos Arteaga, una leyenda del arbitraje canario, también trataron de sobornarlo

El periodista de MARCA, José Luis Martínez, publicó el 26 de marzo de 2014 una amplia entrevista a una de las leyendas del arbitraje canario, JUAN CARLOS ARTEAGA, cuyos inicios tuvieron como escenarios las canchas tinerfeñas, al estar estudiando en la Universidad de La Laguna.

Una de las preguntas del compañero fue esta: Le han intentado sobornar alguna vez para que favorezca a algún equipo?.

Viene muy bien reproducir ahora sus declaraciones ante el escándalo de corrupción en el baloncesto griego y que salpica a Europa.

Esta fue la respuesta de Juan Carlos Arteaga:

«Sí, una vez antes de pitar una final europea, pero obviamente lo rechacé. Yo parto de una filosofía que me inculcó mi padre, un hombre con una educación mínima, y algo que me enseñó él es que fuese con la cabeza levantada y pudiera mirar a todo el mundo a la cara. Me intentaron comprar y es una de esas cosas que no esperas que te ocurran nunca. Esa noche me costó mucho dormir, fue un campeonato en el extranjero y me produjo dolor, porque uno no está acostumbrado a eso. Se suele decir que todo el mundo tiene un precio, pero también cada uno de nosotros tenemos una ética», respondió el grancanario ya ex árbitro.

¿Pero cómo le tantearon?

«Me dieron una placa y cuando ya se habían ido la levanté y había un sobre con una cantidad de dinero considerable. Yo pitaba al día siguiente la final y me puse malo. Compartí lo sucedido con mi amigo-hermano Felipe Llamazares. Era una situación desagradable y hablamos de cómo manejarla sin armar un escándalo. Denunciarlo públicamente era hacerle daño a la competición y al baloncesto y eso me preocupaba. De hecho siempre he mantenido ese episodio en silencio».

¿Y cómo lo devolvió?

«A la mañana siguiente fui a la habitación del responsable de FIBA en el campeonato y él reaccionó igual que yo, me preguntó que con quién había hablado de eso. Yo le comenté que con nadie del campeonato. «Esta tarde pitas la final, mantén la concentración, devuelve esto a quien te lo haya dado y ya me encargaré yo de manejar esta situación», me dijo».

Seguro que no todo el mundo en el arbitraje será tan honrado y que alguno no hubiese hecho lo mismo…

«Me consta que no. Vivimos en un mundo complicado, porque el árbitro no era entonces profesional. En unos Juegos o en un Mundial, por tres semanas nos pagaban 1.500 dólares. Hay que revisarlo, porque eso puede dar pie a ese tipo de cosas. Yo soy español, pero entiendo que para una persona que venga de otros países, como los del Este, donde cierto dinero puede ser una fortuna, es distinto. La tentación es humana. Ya hubo casos que salieron a la luz».

¿Lo dice por el intento de soborno a Pérez Pérez por Grecia en el Europeo de 2011?

«Sí, intentaron acercarse a él y lo denunció. Pero imagínese a uno que viene de un país del Este en dificultades, con que le pongan 5.000 euros sobre la mesa es el sueldo de todo un año».

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