
«La Laguna Tenerife resuelve su cuenta pendiente con el Palau», titula EL DÍA
Después de casi siete años y nueve derrotas consecutivas, el cuadro canarista vence al Barça a domicilio (92-95)
Brillante actuación de Marce Huertas, autor de 19 puntos y 15 asistencias
CRÓNICA DE CARLOS GARCÍA EN LA WEB DE EL DÍA
Otro nivel superado. Después de nueve derrotas seguidas en sus visitas al Palau, La Laguna Tenerife se da otro festín a costa del Barça, al que este domingo ha batido por 92-95 en un vibrante duelo que no se resolvió hasta el suspiro final pese a que el conjunto isleño fue capaz de disponer de 12 puntos de ventaja a poco menos de cuatro minutos para la conclusión.
Un nuevo éxito que se suma al logrado hace tres semanas en la Copa del Rey y que prácticamente da a los de Vidorreta el pase virtual para el playoff, toda vez que con 17 victorias en su haber aventaja en seis al noveno clasificado con solo 12 jornadas por disputarse.
En su enésimo ejercicio de sacrificio, puesto de manifiesto en cada una de las intentonas del Barça por romper el choque, el Canarias nunca perdió la paciencia pese a su más que discreto día en el triple (4/17 en los tres primeros cuartos).
Una compostura en la que mucho tuvo que ver de nuevo un inconmensurable Marce Huertas, que se fue hasta los 19 puntos y 15 rebotes (con solo tres pérdidas) para 29 de valoración, números sobresalientes porque, en cierta medida, gran parte de sus pases de canasta dieron con su socio más habitual, un Gio Shermadini que recuperó su versión MVP para aportar 20 tantos y tres rebotes para 26 de nota.
La misma valoración sumó un David Kramer que sin estar acertado en el tiro exterior (1/5 en triples) sí exhibió su capacidad para jugar a campo abierto (tres robos) y ser muy fiable en el libre: 7/7.
Esa puntería global desde el 4,60, con un 19/23, pero sobre todo sus enormes prestaciones en los tiros de dos (26/35) resultaron claves para un Canarias muy seguro en el manejo del balón y que, con solo una pérdida en el cuarto final (siete en total) aguantó de forma heroico el intento a la desesperada del Barça.
Pese a esas grandes prestaciones generales, le costó entrar en partido al CB Canarias, muy espeso en el ataque posicional (llegó al final de ese periodo inicial con solo dos asistencias) y errores en el tiro; así como superado atrás Huertas por Satoransky, y una rotación que llegaba medio segundo tarde (7-2).
Ese errático arranque lo compensó el propio Huertas con su superlativa capacidad en el 2×2, y también Kramer muy activo en línea de pase para acabar en mates lo que no pudo anotar desde el perímetro (10-10).
Con el tercer robo del citado Kramer y la aparición de Fernández en su primera acción en cancha, el Canarias alcanzó el +5 (12-17). Ventaja que los aurinegros no pudieron mantener por su paupérrimo porcentaje de acierto en el triple (1/7 en todo el cuarto y Costa fallando tres seguidos), y también por falta de una mayor agresividad en el 1×1 en campo defensivo (18-17).
Guerra frenó la caída con su primera canasta (18-19, 10′), pero se metió enseguida en dos faltas que obligaron al regreso a la cancha de un Shermadini muy activo atrás lejos del aro y también en la continuación (19-22).
Pero lejos de volver a darle un punto de inflexión al duelo, el cuadro isleño se mostró de nuevo muy espeso en la dirección (con Sarr muy intenso sobre Huertas), sin dar con un mínimo acierto desde el 6,75, y también regalando alguna bola (solo perdió una en todo el primer periodo) sin evitar la rápida transición de los locales (30-24).
Una penetración de Fernández desatascó al Canarias, que al menos de forma momentánea volvió a ver la luz desde el perímetro (triple de Doornekamp para el 30-29), y sobre todo activó la conexión entre Huertas (cuatro asistencias en un abrir y cerrar de ojos) y Shermadini, que con cinco puntos seguidos culminó un parcial de 2-10 para el 32-34.
Con Abromaitis, Doornekamp y Kostadinov en los tres puestos grandes el Canarias no dio continuidad a sus buenos minutos previos, con situaciones deficientes en los dos lados de la cancha, especialmente atrás en la marca sobre un Metu muy superior cuando decidía encarar el aro (40-34).
Tras el adverso 8-0 lo tuvo que parar Vidorreta con el fin de evitar males mayores antes del intermedio. Y lo cierto es que los suyos respondieron a la salida de ese minuto. Primero con un triple de Doornekamp y luego con una canasta bajo aro de Kramer.
Todo fruto de una buena circulación (seis asistencias en el periodo) y que resultó en un 40-39 antes de una pérdida de Shermadini dentro de la zona (17 de valoración en los dos primeros actos), pero también de un tapón de Abromaitis sobre Parra para que el marcador no se moviera más antes del intermedio.
Solo un punto de desventaja que el Canarias podía dar por bueno tras un partido de muchos altibajos, su pobre porcentaje en el tiro de tres (3/13 frente al 3/9 de su rival) y una rotación demasiado corta: con menos de 10 minutos entre Guerra, Sastre y Kostadinov.
Esa recuperación aurinegra tuvo su continuidad en el inicio de la segunda mitad, con Huertas, pero sobre todo con el desparpajo de un Kramer, efectivo desde el 4,60 (5/5) y reeditando sus mates a la contra para el 43-48. Pero también se repitió el Barça su reacción (pese al espectacular tapón de Kramer a Parra), esta vez con un 9-0 gracias al rebote ofensivo, sus acciones al poste y un triple de Sarr (52-48).
Equilibró fuerzas Marcelinho anotando él mismo y de nuevo asistiendo (a Shermadini) en un tramo de intercambio de canastas en el que el Canarias fue penado por las canastas del tres y del cuatro, en la mayoría de los casos ante la marca de Abromaitis.
Un triple de Sarr dejó casi al filo del abismo al cuadro aurinegro (61-56), pero Huertas insistió en su presencia ofensiva a modo de clinic penetrando antes de dos libres de Kramer primero para dar la delantera a los tinerfeños (61-62), y luego, en una nueva asistencia del brasileño, para el «churritriple» de Fernández sobre la bocina para dejar el electrónico en tablas (65-65).
Y aunque el cuadro de Vidorreta siguió sufriendo en momentos puntuales para cerrar su rebote y para evitar triples liberados desde las esquinas, esa habitual capacidad para sufrir como nadie empezó a darle réditos. Así, los isleños anotaron bajo aro con Sastre de forma pícara, con Fernández tras robo en media pista y, también, recuperando su acierto desde el perímetro (70-79).
El Canarias estaba dejando groggy al Barça, y aunque desperdició un ataque para el +11 y otro para el +12, no sólo contuvo la reacción local, sino que volvió a repetir, por dos veces su conexión Huertas-Shermadini para el 73-85 a menos de cuatro minutos para el final.
Al Barça no le quedó otra que ir a tumba abierta y en esa agitación máxima que le dio al partido el Canarias se descolocó por momentos, hasta el punto de errar cuatro ataques seguidos, el último de ellos comiéndose la posesión de 24. Un triple de Brizuela pudo haber terminado de sacar de sus casillas a los laguneros (82-85).
Ahí, en un momento de máxima tensión, al Canarias no le tembló el pulso con los triples de Doornekamp y Scrubb (85-91) dejando el reloj en un solo minuto por delante. Pese a los libres de Huertas (89-94), el Barça insistió con el triple de Satoransky (92-94), pero el no haber perdido un solo balón en ese tramo final, y otro acierto de Marce situaron el 92-95, a la postre definitivo tras el error final de Parker en busca de la prórroga.
Al Canarias le debían un error final del norteamericano tras el daño que había hecho en tramos finales de partidos previos. Cuenta particular saldada y también colectiva, ya que casi siete años después, el cuadro aurinegro vuelve a ganar en el Palau.
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