
BCL: Perdía por 16 y… ¡ganó por 10! A CUARTOS como líder invicto
David Krämer (23 puntos), Marce Huertas (22 + 8 asistencias) y Thomas Scrubb (13 + 5 rebotes), la tripleta mágica
AGUSTÍN ARIAS.-
Cuatro de cuatro en el TOP’16 y DIEZ de DIEZ en la 24-25. ¡INTRATABLE!
Marca histórico de Txus Vidorreta al sumar su victoria número CIEN.
Récord de rebotes en la BCL para Tim Abromaitis, quien alcanzó los QUINIENTOS
Este equipo jamás da un partido por perdido. Te da un repasito el Pallacanestro Reggiana en la primera mitad, poniéndose con una renta de 16 tantos y… brillantísima reacción para firmar en los diez minutos finales un parcial demoledor: 13-33. Un +20 que hace enmudecer a quienes, desde sus móviles en redes sociales, se atrevieron a escribir: «Vamos a perder hasta los 22 puntos de diferencia».
Pues no. Porque cuando en pista hay un equipo que quiere ganar hasta a los boliches, siempre hay que confiar en ese juego que esta temporada, en las dos competiciones, están deleitando.
Y si entre los doce del acta hay tres que deciden echarse a las espaldas el juego, léase Marcelinho Huertas, David Krämer y Thomas Scrubb, entonces el esfuerzo tiene premio.
Victoria, la cuarta, que que además de clasificar matemáticamente a La Laguna Tenerife lara los Cuartos de Final le proclama líder del Grupo K, lo que le otorgará en la siguiente ronda jugar en casa dos de los tres partidos.
Krämer se fue hasta los 23 puntos, con una magnífica serie de siete de nuevo triples. Huertas volvió a deleitar para acabar con 22 tantos más las cho asistencias. Scrubb, por su parte, mostró su excelente nivel y, «sin hacer ruido», aportó 13 puntos y 5 rebotes.
Con ellos, la efectividad en momentos de reacción de Aaron Doornekamp, autor de 9 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias.
De los demás jugadores el menos desacertado esta noche fue Fran Guerra, con 5+5 (puntos+rebotes). Tim Abromaitis, en sus 14 minutos, dos tantos y dos rebotes, el primero significando su captura 500 en la BCL.
Regular Costa en sus escasos 7 minutos, y mal, sin dar su nivel, Joan Sastre y Jaime Fernández.
Gio Shermadini, que comenzó muy torpe en la «pintura», capturó cinco rebotes en el segundo tiempo, sin canastas en juego y con un 50% de efectividad desde el 4,60 (2 de 4).
Disputó los dos últimos segundos el canterano Louis Riga.
¡Por fín! se gana el rebote en un partido, con 35 capturas por las 31 del equipo italiano.
La crónica del partido
El partido arrancó con los italianos tirando de físico y tratando de entorpecer el ataque canario con defensas alternativas. Por ahí, un parcial de 8-0 puso a los anfitriones al mando del electrónico desde muy pronto (11-2). Trató de recomponerse el conjunto tinerfeño, pero no fue sencillo contrarrestar la capacidad para jugar por encima del aro de los locales, que aprovecharon el poder interior de Kenneth Faried, primero; y de Mohamed Faye, después, para mantenerse por delante.
El acierto de Marcelinho Huertas en los tiros y un par de triples de Doornekamp y Sastre minimizaban daños por momentos (20-14), pero un 6-0 local al inicio del segundo cuarto y el acierto de los reggianos desde el 6,75 (3/5 de entrada) les situaba de nuevo en franquicia (29-16). Tuvo que luchar contracorriente el Canarias, que no acababa de encontrarse cómodo, hasta que un arreón de 0-7, con Thomas Scrubb de protagonista estrechaba el cerco (31-26).
Pese a todo, el Pallacanastro Reggiana volvía a ampararse en su físico y en la permisividad arbitral en los contactos para dar un nuevo estirón e irse al descanso con nueve puntos de ventaja (40-31). Tras la pausa, un 6-0 de inicio y dos triples de Cheatham ponían realmente cuesta arriba el encuentro (54-38, min. 25).
Aún así, La Laguna Tenerife no tiró nunca la toalla. El acierto de Krämer, que fue entrando progresivamente en ebullición desde más allá del arco para firmar una nueva exhibición; un paso al frente de todos en la lucha por el rebote; y la fortaleza coral atrás de los aurinegros sorprendieron a un adversario, que vio como en un par de parpadeos su plan de partido se iba al traste, tras un gran primer acto.
La lectura de los visitantes para leer las piedras que había puesto su rival en el camino y rehacerse con un juego de lujo cambiaron el guión de color en un último cuarto histórico de un equipo, el Canarias, que jugó por fin con la fluidez deseada, exprimió su criterio para mover el balón, tiró con más acierto que en los tres cuartos anteriores y silenció del todo a la ruidosa afición local. Un colofón soñado para sellar el más que merecido billete para los cuartos de final de la BCL. ¡Tremendo!
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