La crónica de CARLOS GARCÍA en EL DÍA de TENERIFE
El CB Canarias coquetea con la tragedia, pero pone un pie en la Final Four
El equipo isleño vence al Galatasaray por 84-83 en un final de infarto, tras desperdiciar 17 puntos de ventaja solo cinco minutos antes, y con su rival errando el tiro para ganar
CARLOS GARCÍA (EL DÍA).-
FOTOS: MARÍA PISACA
Acercarse a la Final Four bien vale un amago de infarto. El CB Canarias ha doblegado al Galatasaray por 84-83 en un partido que los de Txus Vidorreta tuvieron más que controlado mediado el cuarto periodo (80-63), pero que se le complicó sobremanera hasta el punto de que su rival tuvo (en un triple lateral de Palmer) el tiro de la victoria sobre la bocina.
Hubiera sido demasiado castigo -y casi un golpe moral irrecuperable- para un equipo, el aurinegro, mejor en líneas generales y que supo solventar la ocasiones en las que más habían apretado los turcos. Patty Mills, autor de 20 puntos, fue el mayor canalizador ofensivo de los aurinegros, donde también brillaron otros pequeños. Entre ellos Marcelinho Huertas (12 puntos y cinco asistencias) pero que no pudo estar en los momentos más críticos, al ser descalificado tras dos técnicas, de las cinco que hubo en el partido. En gran medida por exceso de celo de los colegiados en una nueva noche desafortunada de los trencillas… con un común denominador, el francés Yohan Rosso.
Shermadini, autor de 14 puntos y sólido en el rebote durante el tramo final resultó igualmente clave. Al igual que Scrubb, que no solo se vació en la defensa sobre Palmer, sino que también ayudó con puntos y rebote (9+7) en su clásica oscura labor. Factores determinantes para que el Canarias acabara amarrando, al borde del drama, el 1-0 con el que viajará a Estambul.

Un arranque muy errático
Como digno partido de playoff, y sin apenas margen de error, la puesta en escena de ambos fue totalmente errática en ataque (2-2 después de casi tres minutos). Sí logró al menos, el Canarias, ser tremendamente sólido en defensa, generando situaciones de tiro precipitadas y varias pérdidas (con muchas manos en ayudas cuando recibía Gillespie) en el conjunto turco (hasta cinco en poco más de siete minutos).
Por ello, en medio de ese desierto anotador, a poco que el cuadro lagunero empezó a producir, puso tierra de por medio. Primero con cuatro libres y luego con un palmeo de Scrubb (8-4). Pero fue con las rotaciones con las que el cuadro isleño empezó, realmente, a marcar diferencias.
Mills le da una veocidad más al equipo
Sin perder la mordiente defensiva, el equipo lagunero encontró situaciones desde el perímetro, con Fitipaldo y Mills, que además explotó su capacidad para ir hacia el aro, sumando cuatro puntos más y llevando al Canarias a su máxima renta (23-12). Con Palmer bien sujeto (1/4 en tiros) el Galatasaray encontró un sustento en la verticalidad de Oncel, que además anotó desde una esquina para apretar el marcador (23-18, 12′), aprovechando, en buena medida, que la salida ofensiva canarista al segundo acto fue bastante deficiente.
Los turcos, de tres en tres
Con Gio Shermadini apretando los dientes atrás (los visitantes estuvieron por momentos sin un cinco puro) y aguantando los contactos en la zona rival, el Canarias volvió a coger aire (29-20). Colchón que el Galatasaray hizo desaparecer poco a poco, y básicamente anotando de tres en tres (29-26). Se agarró el Canarias a la calidad individual de Mills (siete puntos seguidos para el 34-26), pero los turcos insistieron en el mismo patrón.
Pero es que a sus cinco triples en el segundo periodo (frente al 3/11 de los isleños al descanso), los otomanos añadieron una mayor intensidad defensiva, en especial con ayudas sobre los manejadores de balón -en ocasiones al filo de lo permitido- lo que derivó en varias pérdidas con las que los de Pozzecco, liderados por Errick McCollum, pudieron correr.
Un cambio de tornas -técnica a Huertas incluida- que significó un parcial de 2-13 con el que el Galatasaray tomaba la delantera por primera vez en todo el partido (38-41). Dos libres de Marcelinho justo antes del intermedio frenaron la caída (40-41), pero no hicieron desaparecer la impresión de que todo el buen trabajo previo y las sensaciones de superioridad mostradas durante bastantes minutos (15:45 por delante en el marcador y renta máxima de 11 puntos) se habían evaporado por completo en un abrir y cerrar de ojos.
Con Gillespie haciendo daño en un par balones sueltos, el Canarias volvió a ponerse en manos de Mills (cuatro puntos y dos asistencias) para evitar males mayores, si bien el Galatasaray se mostró mucho más fluido y encontró dos veces liberado a Palmer desde el arco (48-51).

Fernández y Fitipaldo cambian la dinámica
De nuevo fue apretando los dientes atrás (pese a permitir varias segundas opciones a su rival) como salió del atolladero el Canarias, amparado ahora en la actividad de sus otros dos pequeños, Fernández y Fitipaldo, en los dos lados de la cancha. Entre el madrileño y el uruguayo produjeron, de manera directa o bien asistiendo, 13 de los 14 puntos con lo que el cuadro lagunero cerró el tercer periodo. Suficiente no solo para contener el empuje de los otomanos, sino para incluso acercarse, tras el triple de Huertas, a aquella máxima renta de 11 (64-55, 30′).
Pareció, como minutos atrás, el Galata, encontrar un filón en la verticalidad de Oncer (66-61, 31′), pero de nuevo el Canarias respondió con la otra versión de su backcourt, obligando (con seis puntos entre Mills y Huertas) a pararlo a Pozzecco (73-62). Pero lejos de conformarse con regresar al +11, el cuadro isleño puso velocidad de crucero y entre el oficio de Scrubb, los rebotes de Shermadini y una penetración de Fernández tocó techo con el 80-63 (35′).
El Galatasaray no pierde los nervios
Sin perder los nervios en una situación dramática, el Galatasaray volvió a recuperar una notable notable fluidez ofensiva y fue arañando poco a poco su enorme desventaja ante un Canarias que empezó a perder fuelle para vivir durante más de cinco minutos de una canasta de Fernández y un mate de Shermadini (84-69).

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