Entrevista a Alberto Rodríguez Lobo, base de la Academia Central de Florida

El joven jugador, que echa de menos «la sopa de mi abuena, el gofio y comer viejas con papas arrugadas», atendió la llamada de BASKETMANIATENERIFE.ES para contarnos su experiencia en el baloncesto USA. Su alma de lobo le tiene vivo en todo momento. Tanto en sus estudios y el basket, como en lo que hacen aquí, en su islita, el CD Tenerife y el CB Canarias, «el primero me dio la alegría este fin de semana de volver al fútbol profesional y del segundo confío en que haga una gran Final Four de la BCL esta semana», comentó.

AGUSTÍN ARIAS.-

¿Cómo se ha desarrollado la 25-26?

«Nosotros empezamos la pre-temporada en agosto/septiembre con mucha técnica individual por las mañanas aparte de gimnasio en los cuales poco a poco nos van subiendo el nivel de intensidad, aunque ya empezamos fuerte. La competición empieza en el mes de noviembre y aquí ya los entrenamientos son de alta intensidad física con mucho conditioning y empezamos más entrenos de equipo para preparar las jugadas y planteamientos».

Una vez en competición, ¿Cómo es el día a día?

«Suele empezar desayunando en casa. Después, sobre las 9:30 de la mañana, nos recogen para llevarnos al pabellón, donde entrenamos hasta las 12:00. Al terminar el la sesión vamos al gimnasio durante aproximadamente una hora. Una vez acabamos, volvemos a casa para comer, ducharnos y descansar un poco antes de ir a clase».

¿Cada día?

«Bueno, eso cambia cuando tenemos partido, ya que normalmente jugamos al menos uno cada semana. Además, algunos sábados y domingos también participamos en torneos. Debido a la acumulación de entrenamientos y partidos, es normal que muchas veces notemos los músculos bastante cargados por la falta de descanso. Aun así, con el tiempo el cuerpo se va adaptando y te acostumbras al ritmo».

¿Y cómo es la liga en dicha competición, comparada con la de un equipo de tu categoría en Tenerife?

«Durante la temporada me encontré con una liga muy física, con jugadores de gran nivel competitivo. Defensivamente, el ritmo era muy exigente, con presión a toda pista durante prácticamente todo el partido. Además, los árbitros permitían bastante contacto, lo que hacía que el juego fuese aún más intenso. En ataque, el estilo era más libre y dinámico, aunque nuestro equipo intentaba mantener una mayor organización táctica que la mayoría de rivales».

¿En lo individual?

«Al principio me costó adaptarme a jugar bajo tanta presión y frente a jugadores físicamente más fuertes que yo. También, al tratarse de un juego tan rápido, no conseguí mostrar del todo mi capacidad anotadora. A eso se sumó un problema de confianza durante parte de la temporada. Aun así, terminé aportando mucho al equipo en la dirección de juego y registrando un buen número de asistencias. Aunque no cumplí por completo las expectativas que me había marcado al inicio, considero que ha sido una experiencia de aprendizaje importante y un aspecto en el que seguir creciendo de cara a la próxima temporada».

¿Y a miles de kilómetros, una islita maravillosa y ¿mucha nostalgia tal vez?

«De Tenerife, lo que más extraño es a mi familia. Para mí, son el pilar fundamental de mi vida; sin ellos no sería quien soy hoy. Cada vez que vuelvo a la isla y puedo verlos, me sale una sonrisa que nada ni nadie me puede quitar. Además, varios miembros de mi familia han sido muy importantes en mi camino dentro del baloncesto, especialmente mis padres (José Juan Rodríguez y Gloria Lobo), que siempre han estado apoyándome y ayudándome a crecer. También mis primos Axel y Mario han sido personas muy importantes para mí. Mi prima Araia, que juega en un gran equipo en Tenerife y tiene muchísimo talento, también me inspira mucho. Y, por supuesto, mi tía Laura y mis tíos Ángel y Ale, que siempre han aportado su granito de arena. Aunque otros familiares hayan estado menos involucrados en el baloncesto, toda mi familia siempre me ha apoyado en cada aspecto de mi vida».

Para añadir de inmediato…

«Aparte de mi familia y mis amigos, otras cosas que echo de menos de Tenerife son la sopa de mi abuela, el gofio, ir a la playa, comer viejas con papas arrugadas y, sobre todo, el ritmo de vida de la isla. También sigo muy de cerca al CB Canarias y al CD Tenerife». 

¿Sigues entonces los partidos del CBC?

«Claro que sigo al CB Canarias. También veo la mayoría de partidos de la Liga ACB, de la Liga U21 y ahora mismo estoy siguiendo todo lo que rodea la Final Four de la Basketball Champions League. El CD Tenerife me hizo vibrar el pasado viernes con el ascenso a la Segunda y confío en que La Laguna Tenerife nos de otra gran alegría en Badalona. Lo apoyaré desde Estados Unidos».

La Universidad de Florida qué tal ha rendido esta campaña?

«El primer equipo está formado por jugadores de una calidad brutal, en su mayoría nacidos en 2007 y 2008, procedentes de diferentes países. Todos trabajaron durante la temporada con un objetivo muy claro y lograron conseguirlo. Ver todo ese esfuerzo transformado en resultados me da una motivación enorme para seguir creciendo y trabajando cada día.

Un español ha tenido especial protagonista en esta 25-26 en la segunda liga norteamericana y, por cierto, su mamá es tinerfeña…

«Por desgracia no he podido contactar con Aday Mara, ya que está jugando baloncesto universitario en Michigan. Aun así, seguí muy de cerca toda su temporada, al igual que la de Mario Saint-Supery y la de los hermanos Graham, jugadores a los que admiro mucho».

¿Objetivos cara al futuro inmediato?

«Mi deseo para la próxima temporada es mantenerme sano, tanto física como mentalmente, y convertirme en una mejor versión de mí mismo. Quiero perder el miedo al error, confiar más en mi juego y seguir creciendo en todos los aspectos. Y, por supuesto, seguir luchando por mi sueño de poder estudiar y jugar al baloncesto universitario aquí en Estados Unidos».

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