En sus cuatro duelos ligueros más recientes el brasileño genera, directa o indirectamente, el 60,6% de tantos que hace el Lenovo cuando el base está en pista CARLOS GARCÍA (EL DÍA) La lesión de Spencer Butterfield y su capacidad para simultanear con Bruno Fitipaldo están permitiendo que aflore, al menos en los cuatro últimos partido de la Liga Endesa, la versión más productiva de Marcelinho Huertas. El brasileño está asistiendo como siempre, pero ahora, además, mira a canasta más que nunca. El pasado sábado Marcelinho Huertas acabó el duelo contra el Real Betis anotando solo nueve puntos, pero en cambio de sus manos salieron, hacia sus compañeros, 13 pases que acabaron dentro del aro. Más de una docena de asistencias que añadieron, de manera indirecta, 33 puntos en la producción del base paulista. Es solo un ejemplo más de lo que, en Liga Endesa, viene haciendo recientemente el director de orquesta aurinegro. Números sobresalientes. Así, desde el duelo liguero contra el Obradoiro (incluyendo los choques frente al Murcia y el Valencia) Huertas viene promediando ¡40 puntos por encuentro! Ya sea anotando él mismo, bien asistiendo, o incluso capturando algún que otro rebote que acaba siendo canasta en la acción inmediatamente posterior. Por un lado la capacidad para simultanear en pista con Fitipaldo y por el otro la lesión de Butterfield han permitido que el brasileño destape su lado más ofensivo. De los mejores anotadores. Promedia Marce, en 25 encuentros de Liga Endesa este curso, 13,4 puntos, cerca de su mejor marca en la ACB (14,5 de su año en Bilbao), lo que le convierten en el decimotercero en la lista de máximos anotadores de la temporada. Pero es que en estos cuatro choques más recientes su media se dispara hasta los 18 tantos, incluyendo los 26 que le hizo al Murcia, su segunda mejor marca (a solo un punto de su tope) en los 537 encuentros ligueros que ha jugado desde que llegó a España. Sus beneficiarios. El elevar sus guarismos de cara al aro contrario pasan, en parte, por la cantidad de veces que los rivales vienen negando la continuación en el 2x2 que tan bien ejecuta el brasileño, al que no le tiembla el pulso para resolver él mismo con su particular tiro a la pata coja. Aún así, en los cuatro últimos partidos fueron 10 las veces que Huertas logró conectar con Shermadini y el georgiano pudo producir algún punto, en total 19. En tres ocasiones (seis puntos) ocurrió lo mismo con Guerra. Aún así, el mayor beneficiado, en puntos anotados, fue Salin, que convirtió 21 puntos gracias a siete triples. Una impronta brutal. En total, de las manos de Huertas (incluyendo tres canastas tras rebotes previos del base) han salido 160 de los 365 puntos que ha convertido en ACB el Lenovo Tenerife desde el 28 de febrero. Eso significa el 43,83% del total. Un guarismo ya superlativo y que se agranda todavía más si se contabilizan únicamente los tantos anotados por los aurinegros en los 115 minutos que el paulista ha estado en cancha. Ese registro queda en...

Tal día como hoy, un 8 de abril de 2012, el CB Canarias ascendía a la Liga ACB. Y lo hizo de la mano del entrenador Alejandro Martínez, quien dispuso de esta plantilla: Richi Guillén, Nacho Yáñez, Albert Sábat, Jakim Donaldson, Levi Rost, Adrián Fuentes, Nicolás Richotti, Jaime Heras, Jesús Chagoyen, Fotios Lampropoulos y Asier Zengotitabengos. Junto a ellos, en el trabajo día a día, los vinculados del San Isidro Romén Hernández y Sergio Rodríguez, así como el júnior José Carlos Oramas. La crónica que escribí ese día y que dediqué a mis padres EQUIPO DE EL DÍA QUE CUBRIÓ EL PARTIDO  08/04/2012  Agustin Arias «Barça, Madríd, el Canarias ya está aquí». «Campeones, campeones, campeones». «Bota La Laguna, bota eh». «Esto sí que es un pedazo equipo»… Fueron algunos de los cántitos entonados en el día de hoy por las gradas de un Santiago Martín lleno hasta la bandera, en un inolvidable 8 de abril de 2012, domingo de RESURRECCIÓN. La fiesta se vivió por todo lo alto, con un ambiente espectacular. La directiva se vio obligada a cerrar las taquillas y colocar el cartelito de «Entradas agotadas», como sucedió en muchos de los partidos de aquel Canarias que en la 85/86 logró el último ascenso aurinegro a la ACB, en la etapa también memorable de los Carmelo Cabrera, Eddie Phillips, Manolo de las Casas, Juan Méndez, «Titi» Garcia… Las dos peñas canaristas -hay una tercera, LA ESQUINA, que hoy volvió a dar una lección de cómo apoyar a un equipo que representa al BA-LON-CES-TO tinerfeño sin ser de Garachico- se concentraron desde primeras horas de la mañana en dos puntos emblemáticos de la ciudad: el pabellón Ríos Tejera y la plaza del Cristo, desde donde partieron dos caravanas con dirección al Santiago Martín. Con la veterana peña viajaron el padre Anchieta y la cruz de piedra, dos símbolos de La Laguna, ciudad sede del histórico CB Canarias, el de TODA LA VIDA, que hoy volvió a recuperar su plaza entre los grandes del basket nacional, si bien será en julio cuando se refrende, o no, el ascenso, cuestión de don dinero y de las exigencias de la propia ACB, una caja de recaudar dinero. Pasadas las 11 de la mañana se abrieron las puertas del recinto, siendo masiva a presencia en los exteriores de aficionados, muchos con bufandas y camisetas aurinegras y otros sin lucir dichos colores. Todos querían participar y vivir la fiesta del ascenso y todos tuvieron cabida en la misma pues sigue estando clarísimo que el ascenso del CB Canarias es el ascenso de Tenerife. 60 minutos antes de iniciarse el partido las gradas del segundo anillo, no abonadas, ofrecían un aspecto impresionante y garantizaban el llenazo. Las peñas fueron llegando al pabellón para comenzar a calentar el ambiente. A 30 minutos para lanzar al aire el primer balón en el Santiago Martín apenas quedaba un centener de butacas sin ocupar. De hecho la tardía llegada de la peña LA ESQUINA, desde Garachico, motivó un problema a la organización, pues sus habituales lugares estaban ocupados. Los peñistas, que venían con...

Ha sido la primera española en jugar una final de la Championship NCAA, después de que Maite Cazorla llegara a la Final Four hace dos años. Helena Pueyo (Universidad de Arizona) habla de una “experiencia inolvidable” y de la suerte de tener al lado a una compañera como Marta García. ÁREA DE COMUNICACIÓN FEB “Todavía no me lo creo. Nunca pensé en poder jugar una final de la NCAA. Ha sido una experiencia inolvidable. Ahora mismo igual no me he dado cuenta de lo que hemos hecho, y a lo mejor más tarde lo valoraré de otra forma” afirma una Helena Pueyo desbordada por su último mes en la Universidad de Arizona. En su segundo año en la NCAA, Helena Pueyo se ha hecho un hueco en la rotación de las subcampeonas promediando más de 22 minutos de juego saliendo desde el banquillo. Asegura que no estaba en los planes del equipo llegar tan lejos: “nuestro objetivo era quedar entre los tres o cuatro primeros de nuestra Conferencia. La Final Four era algo que no lo habíamos planteado en ningún momento de la temporada. Pero hemos ido partido a partido sacando todo lo que llevábamos y hemos llegado hasta la final.” La baloncestista isleña Helena Pueyo. Foto de Pere Bota (UH Deporttes) A sus 20 años recién cumplidos, Helena Pueyo ha tomado ya dos grandes decisiones. Con 15 años dejó su Palma natal para viajar a Barcelona y seguir su formación en Siglo XXI. Dos temporadas en LF2 donde jugó más de 50 partidos. A los 18 apostó por la ‘aventura americana’ y se enroló en las Wildcats de Arizona. “El año pasado también estábamos clasificadas para el March Madness, pero justo antes de viajar se suspendió todo por la pandemia” se lamenta la mallorquina. Y este año el March Madness de Helena Pueyo ha sido una auténtica locura: “es un torneo diferente a todo lo que he podido jugar antes. Dura tres semanas. Nosotras llegamos a San Antonio una antes. Una concentración en modo burbuja, con habitaciones individuales, sin poder salir, con muchas reglas… ha sido un torneo duro psicológicamente.” Pero deportivamente ha sido un éxito para la jugadora española: “la verdad es que una vez que empieza sólo piensas en el siguiente partido y el siguiente rival. Igual los primeros pudieron ser más fáciles, pero son todos equipos muy buenos que pueden sorprender a cualquiera. Es difícil pararte a pensar mucho más allá.” Vencieron a Sony Brook en primera ronda, a Brigham Young en segunda, para derrotar a Texas A&M en los ‘sweet sixteen’. Luego llegó el turno de Indiana en cuartos, aunque para Pueyo el partido más recordado fueron las semifinales: “el choque ante U-Conn fue especial, porque nadie apostaba por nosotras. Eran muy favoritas, pero con las victorias anteriores teníamos ya mucha confianza. Creíamos en nosotros y conseguimos una victoria muy importante.” La jugadora mallorquina nos cuenta su experiencia en Estados Unidos. Ahora reconoce estar muy contenta, porque “no tiene nada que ver al año pasado, en el que lo pasé peor. Era mi primer año de adaptación, con casa nueva, equipo nuevo, vida...