Patty Mills, los guanches de Anaga y el partido en el «Movistar Arena»

El profesor en la Universidad de La Laguna, arqueólogo e historiador, José Farrujia, autor de la obra «GUANCHES, Relatos de nuestro mundo ancestral», publica en Instagram  este interesante escrito:

«Ayer, antes de que el CB Canarias eliminara al Real Madrid en los play-offs, estuve conversando con @balapat Patty Mills… y me remitió este texto que traduzco, premonitorio con respecto a lo que pasó y puro reflejo de su esencia humana y profesional.

Me ha autorizado a compartirlo porque le he dicho que es bellísimo y que podrían disfrutarlo otros/as.

Aquí lo tienen:

“Los guanches vivían en un territorio que les exigía algo cada día. Montañas abruptas. Aislamiento. Viento. Escasez.

La gente que sigue viviendo hoy en Anaga no lo hace porque sea cómodo. Hay una dureza en esa vida. Una relación con la adversidad.

El tercer partido en Madrid va de estar cómodo en condiciones difíciles.

Cuando el partido se ensucia.
Cuando los árbitros se equivocan.
Cuando te agarran y te frenan.
Cuando cambia la inercia.
Cuando las piernas pesan.

Eso es Anaga.

Los guanches sobrevivieron porque se adaptaron. Porque permanecieron conectados entre ellos. No entraban en pánico cuando las condiciones se ponían duras porque las condiciones duras eran lo normal.

Eso es el baloncesto de play-off.

Lo que he aprendido del pueblo guanche y de Anaga es esto:

Jugamos por una isla construida por gente que aprendió a resistir.

Esta noche, cuando el partido se ponga difícil, eso es lo que somos.”

Firmado: Patty Mills

MA-RA-VI-LLO-SO. Que lujo tenerte aquí

«OTRO REGALO DE LA VIDA»

En alusión a la visita a Anaga, acompañado del gran Patty Mills, José Farrujia publicó:

«Compartir las raíces de nuestra tierra y la memoria guanche con el inigualable Patrick Mills
Mis padres siempre me enseñaron que detrás de un gran profesional debe haber, ante todo, una gran persona. Patty Mills es exactamente eso: talento, humildad y una humanidad que se siente desde el primer saludo.
También me enseñaron que aquello que amamos y nos hace sentir orgullosos debe compartirse con quienes reconocemos como parte de nuestra misma sensibilidad.
Y Patty, hijo de otra tierra ancestral, otro pueblo originario que resiste y camina con dignidad, es también un hermano en esa memoria.
Hoy la vida me regaló ese encuentro. Y lo celebro».
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