«Una humillación que no debe ser una más», titula «Málaga Hoy

Bochornoso partido del Unicaja, que encaja una de las peores derrotas de su historia en casa (64-97) ante un Lenovo Tenerife en un nivel muy superior en baloncesto y actitud

JOSÉ MANUEL OLÍAS (MÁLAGA HOY)

La apreciable mejoría del Unicaja, que encadenaba cinco victorias en los últimos seis partidos de ACB que han valido para espantar el fantasma del descenso a la LEB, saltó por los aires en el Carpena ante el Lenovo Tenerife, que humilló al equipo malagueño en un partido que debe marcar un antes y un después (64-97).

Fue intolerable, se pasaron ya demasiadas líneas rojas. Con el asterisco de la victoria en el Palau Blaugrana ante un despistado Barça que también perdió en Zaragoza, la realidad golpea de manera pertinaz cuando llega un equipo de la mitad superior de la tabla.

Es, simplemente, otro nivel de baloncesto del que puede alcanzar el Unicaja a día de hoy. Se vio, dentro de esta buena racha, en Valencia o en Manresa en la BCL. También lo recordó un Lenovo Tenerife que juega de memoria y que no se sale de un guión que le lleva a encadenar temporadas de muy alto nivel aunque haya fallado con el estoque en las últimas.

Pero su juego es inaccesible para el Unicaja, sobre todo cuando el equipo malagueño se abandona, como lo hizo durante muchos minutos en este Domingo de Resurrección que fue un verdadero calvario. Una humillación más. Van unas cuantas.

Fue un ejercicio de impotencia grande del Unicaja, disminuido sin Abromaitis y Suárez y con un Alberto Díaz que no quiere dejar de ayudar al equipo con serios problemas en los abductores, pero al que le cuesta. La comprensible alegría por ganar en el Palau se disipó pocas horas después.

Es duro ver al equipo de casa ser pisoteado por un contrario instalado en la élite de la competición, pero no nivel Euroliga. Es nivel top BCL, el que el Unicaja quiere tener.

Hay jugadores en la plantilla que no se han enterado, a los que le cuesta saber dónde están y cuál es el nivel de exigencia. Será una tarea en la que habrá que meter el bisturí a fondo en verano, no se puede entender otra cosa. La dirección deportiva ha debido tomar nota y no vacilar por alguna mejoría concreta.

Hay jugadores acomodados y que no se complementan adecuadamente para formar una plantilla digna del nombre y el presupuesto del Unicaja, responsabilidad ésta de anteriores y actuales dirigentes. El Carpena explotó por primera vez esta temporada.

En el último cuarto hubo ya bronca directamente. Había pasividad, falta de energía y ganas. El Lenovo llevaba la misma carga de partidos, no había excusa.

En el primer tiempo, el Unicaja se había mantenido a flote con el rebote. Son dos de los tres equipos que menos rechaces cogen de la competición, también influye el tema del ritmo. Pero el equipo ya sumaba 24 (11 en ataque, cifra ya por encima de la media al final), por 13 de los visitantes.

A niveles de juego, la cantidad de canastas fáciles que siguen generando con el bloqueo y continuación Huertas y Shermadini, más los espacios derivados cuando se intenta ajustar, es devastadora. El Unicaja tenía un día negado en el triple (1/16 tras 20 minutos, sólo Alonso metió uno) y así es muy complicado en el baloncesto moderno ganar.

Hace falta meter un mínimo del 33%, el tercio, para ser competitivo. No obstante, anotando sólo el 6.5% se estaba en el partido (32-41) después de un arreón final con un parcial de 6-0 con dos más uno de Cameron Oliver y Dejan Kravic.

El Lenovo Tenerife da cloroformo a los partidos y gestiona normalmente bien las ventajas. Los canarios también completaban su cuarto partido en una semana, en su caso con la Final Four de la BCL, viaje a Turquía incluido. Cambiar ese ritmo era el arma que le quedaba al equipo malagueño para ir a por el partido. Castillos en el aire.

El Unicaja no compareció, sólo metió siete puntos en el tercer cuarto, ahogado por la defensa canaria. Una pobreza de ideas enorme, sin triples (sólo Francis), con Shermadini mandando un saludo a quien no lo optimizó en Málaga y decidió prescindir de él, ridiculizando a sus pares.

El partido estaba liquidado (39-68) al final del tercer cuarto. El último sirvió para el escarnio, hasta por 37 puntos (54-91) llegó a perder el Unicaja. Una humillación más en una temporada desastrosa que acerca al club al abismo.

Toca hacer una limpia necesaria. Aunque antes estos mismos jugadores tienen que meter al Unicaja en Europa. El calendario es para echarse a temblar.

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