«¡A la guerra!», por Fernando Villamandos

SECCIÓN: DESDE LA PRIMERA FILA
TITULAR: «¡A LA GUERRA!»
AUTOR: FERNANDO VILLAMANDOS

«Que no iba a ver tormenta se veía venir. Y así fue, la única tormenta estaría en la cancha, y si no lo fue se le pareció mucho. Un juego muy duro, no sé si encrespado, pero sí disputado.

Disputadísimo, de esos partidos que crean afición. Dos equipos luchando por la victoria, peleando cada balón con la entrega total de todos los jugadores, donde se vio claro que se tenían bien estudiados todos sus movimientos y lo que hacía que cada pelota en juego tenía una importancia tremenda.

Las ventajas de ambos equipos no pasaron de seis puntos como máximas diferencias. Cuando se creía que una de esas rachas seria decisiva, venía el equipo contrario y la igualaba. Así todo, el partido hasta los minutos finales, que se decide porque el Canarias lo logra a dos minutos escasos del final de partido, para saber o tener más suerte que los de la penya y hacerse con la victoria.

Y ¿los árbitros? No sé realmente como clasificarlos. Permitieron auténticas burradas para luego pitar autética mariconaditas. De verdad que, en toda esta refriega de agarrones, empujones, la mayoría de las veces favorecían a Joventut (que curioso), porque cuando les perjudicaba a ellos “armaban” la mas grande. Y a todas estas a contemporizar con el enfado del respetable.

En esta igualdad el Canarias falló nada menos que trece tiros libres. En partido con tanta igualdad es darle ventaja al contrario. Y mira que el cuadro insular es un equipo muy fiable. Pero hoy las precipitaciones en los lanzamientos hicieron lo suyo. Lo má que sabe el jugador que en los tiros libres se requiere tranquilidad y no entrar detrás del lanzamiento o no dejar al mano del tiro mirando a la canasta y no quitarla hasta que haya visto que el balón entra.

Las persecuciones a los hombres claves era constante. Pero la defensa que el Canarias realizó fue la que viene ejecutando todo lo que va de temporada. Fue la que dio al final esa victoria tan deseada. Hombres como Aaron, Abromaistis, Kurucs, los dos pívots Gio y Vince, y los “bajitos” Bruno, Jaime y el mismo Van Beks fueron auténticos “guerreros”.

Al margen del juego, y ya en el segundo cuarto, se produce un hecho insólito. Se acerca un hombre y se da a conocer diciendo que es el responsable de seguridad y le pide justo al lado mío que le enseñe si es el ocupante oficial del sitio que ocupa. Hecho esto le dice que se comporte o se verá en la obligación de ponerlo en la calle. Que tiene un aviso de la comisaria de mesa para que le diga que se comporte o lo tiene que poner en la calle. La razón, por estar insultando en la grada.

Tengo que decir que es un hombre muy apasionado con el juego, pero no le oído decir en el tiempo que llevamos en la grada ni un solo insulto.

Otra cosa es que haga aspavientos con el desarrollo del juego, pero de insultos, nada.

Al parecer, fue una denuncia del delegado del equipo catalán y ella llama, comisaria de la ACB, a seguridad. Lo malo de esto es que ella traslada esto si tener solo lo que le dice el delegado.

Aspavientos por lo que pasa y se ve, los hacemos todos en el campo, y hoy aspavientos fueron pocos los que no lo hicieron. Y ahí se quedo todo, con la vigilancia de un miembro de seguridad (que no quitaba el ojo de encima al grupo) en todo el resto de partido.

Y después no hubo ni disculpas ni nada por el estilo. Oiga usted perdone, pero tenemos que hacer nuestro trabajo. ¡Y viva la pepa!

DISFRUTEN DEL BALONCESTO

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