«El Leyma, a frenar la racha de La Laguna Tenerife y seguir mejorando», por el analista NACHO RAMA

Ignacio «Nacho» Rama Casás es una es un analista del LEYMA CORUÑA y a la vez director de la empresa DEPORTE GESTIÓN. En la edición de hoy del periódico LA VOZ DE GALICIA da su opinión de lo que se va a vivir esta tarde en el Coliseum de La Coruña, entre la escuadra gallega y LA LAGUNA TENERIFE.

«El reto que asumen este sábado los naranjas pasa por dar continuidad a lo mostrado en Murcia y poner fin a la dinámica negativa»

«La derrota en Murcia dejó una lectura con dos caras: el equipo dio un paso adelante en su capacidad para competir, especialmente desde el trabajo defensivo, pero volvió a quedarse sin premio tras cometer errores graves en el minuto decisivo. Los esfuerzos realizados durante buena parte del encuentro quedaron así en nada cuando más necesaria era la precisión en la toma de decisiones.

La exigencia de la Liga no permite instalarse en el casi lo conseguimos, pero todo lleva su tiempo. Ante un La Laguna Tenerife que llega al Coliseum encadenando cuatro triunfos consecutivos, el reto pasa por dar continuidad a lo mostrado en Murcia y, sobre todo, cortar la dinámica negativa.

Recuperar el colectivo

Una de las principales tareas del Leyma pasa por recuperar una mayor distribución de las responsabilidades ofensivas. La temporada pasada, el equipo encontró en su juego coral una de sus grandes fortalezas: cada partido y cada momento ofrecían un protagonista diferente, lo que dificultaba enormemente la preparación defensiva de los rivales.

Esta campaña, en cambio, el juego depende en exceso de Alonzo Verge. Su capacidad para crear ventajas es necesaria, pero el siguiente paso debe llegar a través de una mejor lectura del juego, alternando la finalización individual con la generación desde el pase y haciendo partícipes a más compañeros.

Asumir demasiado tiempo el balón y concentrar en torno al 40 % de los tiros totales del equipo en un único jugador puede facilitar el trabajo de las defensas rivales, que disponen de referencias claras en el scouting para orientar sus ajustes. El Leyma necesita incorporar más amenazas ofensivas, recuperar referentes capaces de asumir responsabilidades y, al mismo tiempo, conseguir que esas ventajas individuales generen oportunidades para el conjunto.

Marcelinho y el ritmo

Enfrente estará un Tenerife que llega reforzado por su racha de cuatro victorias consecutivas y que exige un elevado nivel de concentración durante los cuarenta minutos. Una de las prioridades del Leyma será limitar la influencia de Marcelinho Huertas, reduciendo su capacidad para controlar el ritmo del partido y hacer jugar al resto del equipo.

No se trata únicamente de dificultar sus situaciones de anotación, sino también de impedir que pueda ordenar el ataque, elegir dónde y cuándo generar ventajas y encontrar a sus compañeros en posiciones favorables.

Romper el ritmo bajo de La Laguna Tenerife, con mucha veteranía, será otro de los objetivos. El conjunto insular se encuentra cómodo cuando puede ejecutar en estático, leer las ventajas y mover el balón hasta encontrar al hombre liberado. Su perímetro destaca por la fluidez en la circulación y por su capacidad para aprovechar las esquinas, encadenando pases adicionales (extra pass) que castigan las ayudas defensivas y generan lanzamientos liberados.

Para contrarrestarlo, el Leyma deberá mantener una defensa colectiva, con buenas primeras contenciones, ayudas coordinadas y recuperaciones rápidas sobre los tiradores.

No bastará con defender bien la primera acción: será imprescindible completar cada rotación y evitar que el balón llegue con ventaja al siguiente receptor.

En Murcia ya se apreciaron avances en este apartado. Ante un perímetro de calidad, el Leyma consiguió reducir los porcentajes de acierto exterior del rival, pese a que el UCAM realizó más lanzamientos de tres puntos que de dos.

El ajuste defensivo permitió prolongar la igualdad durante más minutos y competir en una cancha especialmente exigente. Ese debe ser el punto de partida, no una actuación aislada.

Defender como equipo exige, además, automatizar estructuras y soluciones. La responsabilidad comienza en el jugador que marca el listón de intensidad y continúa en cada compañero que debe interpretar y ejecutar su función.

Una mala decisión táctica no solo concede una ventaja al rival: también puede generar dudas en el siguiente defensor y comprometer toda la estructura colectiva. La comunicación, la disciplina y la claridad en las responsabilidades serán determinantes ante un equipo que sabe castigar cualquier desajuste.

De competir a ganar

El encuentro de Murcia dejó una conclusión evidente: el Leyma está en disposición de competir mejor, pero necesita sostener ese nivel y gestionar con mayor madurez los momentos decisivos. La mejoría defensiva es un paso adelante; ahora debe acompañarse de un ataque menos previsible, con más circulación, mejores decisiones y una distribución más amplia de las responsabilidades y, sobre todo, mejorando el apartado de las pérdidas. La Laguna Tenerife representa una nueva prueba para comprobar si los avances de Murcia tienen continuidad.

El Leyma necesita recuperar la confianza, frenar la racha negativa del equipo y demostrar que puede competir desde el colectivo. Porque, ante un rival con tantos recursos y experiencia, la victoria difícilmente llegará desde una suma de acciones individuales: deberá construirse desde la defensa, la circulación de balón y la participación de todos».

 

 

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