«Un pregón de CHAGO MELIÁN con color AURINEGRO y sabor a los rosquetes de mi abuelo Papantonio»
El artista lagunero-puntero CHAGO MELÍAN, cantante de éxitos y pintor de grandes obras protagonizó en la tarde de este miércoles, 1 de julio de 2026, la lectura del Pregón de las Fiestas de San Benito Abad.

AGUSTÍN ARIAS.-
La Ermita de San Benito Abad reunió a las autoridades laguneras, con su alcalde Yeray Gutiérrez al frente, representación del Gobierno de Canarias, así familiares y amigos del cantante y con un público que llenó la iglesia lagunera, construida en 1532 por el gremio de labradores y ganaderos tras sufrir una grave pérdida de los sembrados y cosechas de la zona.
Ya había advertido el cantante de Punta Hidalgo al alcalde de la Ciudad Patrimonio de la Humanidad que «mis pregones son un tanto especiales». Y así aconteció.

En su presentación, Luis Yeray Gutiérrez, resaltó la relevancia del artista homenajeado como «una de las figuras más representativas de la cultura canaria, destacando por una trayectoria única que combina estas dos disciplinas como formas de expresar la identidad, la memoria y la espiritualidad del Archipiélago».

El regidor realzó la figura del pregonero: «Conocido puntero y profeta en su tierra, Chago Melián cuenta con una dilatada y exitosa carrera que ha trascendido las islas con actuaciones y giras por España y América. Su compromiso con las tradiciones y el pueblo canario, unido a una vida dedicada al arte, lo convierten en una figura imprescindible del patrimonio cultural de las islas», concluyó Luis Yeray Gutiérrez.

Chago habló de su infancia en La Laguna y, entre frases, interpretaciones musicales que le dio ese punto especial al que hacía referencia.
Entre sus vivencias de la infancia, Melián citó al Club Baloncesto Canarias, motivo que nos lleva a dedicar este reportaje:

«Mis recuerdos de La Laguna me llevan también a mis años de estudiante en el Colegio San Alberto Magno de Artes y Oficios. Allí tuve la fortuna de recibir clases de uno de los grandes representantes de una familia fundamental en la historia artística de nuestra ciudad: don Rafael Trujillo, perteneciente a la reconocida saga de orfebres laguneros que tanto contribuyó al patrimonio cultural de Tenerife.
El colegio estaba en la calle Anchieta y tenía una puerta que daba hacia la cancha donde jugaba el Canarias de Baloncesto. Allí nació mi afición y mi devoción por este deporte y por ese equipo al que sigo apoyando con orgullo y del que hoy me siento especialmente satisfecho al verlo llevar el nombre de La Laguna Tenerife por España y por Europa.
Aquellos partidos frente al Náutico de Santa Cruz eran memorables. Para nosotros representaban algo parecido a lo que hoy supone un gran clásico deportivo. La rivalidad era enorme y la pasión aún mayor».

También hizo mención a los rosquetes del carrito de la esquina de la Catedral, propiedad de mi abuelo «Papantonio». Quién nos iba a decir que sesenta años después la estrella de la canción y la pintura y el nieto del hombre que les vendía los rosquetes de matalauva se iban a convertir en «amigos para siempre».


Este acto tan simbólico para la ciudad de San Cristóbal de La Laguna concluyó con la actuación musical del propio homenajeado y dos figuras del folclore canario, Juan Pablo Pérez (Timple) y Marcos del Castillo (Guitarra).
Porque, como pronunció Chago Melián: «Las fiestas de San Benito no se entienden sin la música, sin el sonido de las cuerdas, sin las voces de las parrandas, sin el timple, sin las chácaras, sin los bailadores y sin tantos hombres y mujeres que durante generaciones han mantenido vivo el legado cultural de nuestro pueblo».
Interpretaron varios temas de su espectáculo ‘Brezo y salitre’, lo que arrancó en reiteradas ocasiones la cerrada ovación de los presentes en la Ermita de San Benito Abad.

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