«Un triunfo tan sufrido como liberador», por Bruno J. Álvarez
El parqué del Santiago Martín presenció una de esas noches donde el baloncesto se transforma en poesía heroica.
BRUNO J. ÁLVAREZ.-«En un duelo de titanes europeos, el La Laguna Tenerife se batió el cobre hasta el último suspiro, conquistando una victoria agónica por 82-80 ante el coloso italiano, el Umana Reyer Venecia, una escuadra nacida de la monumentalidad y el orgullo veneciano.
El partido nació con el cielo despejado para los aurinegros. El balón volaba con alegría y el aro parecía gigante, permitiendo abrir una brecha mágica de diez puntos al filo del descanso.
Sin embargo, la épica exige resistencia y el conjunto italiano no viajó a la isla para ser un mero testigo de la fiesta tinerfeña.
Con el cuchillo entre los dientes, los venecianos reaccionaron, castigaron los errores locales bajo el tablero y en las distancias cortas, y le dieron la vuelta al marcador en varias ocasiones, llegando a ponerse cinco puntos arriba.
Fue entonces cuando irrumpió la mística del Santiago Martín. El último cuarto se convirtió en una batalla táctica de infarto, un intercambio de golpes con el luminoso encadenando empates consecutivos.
Cuando el fantasma de una derrota liguera o continental amenazaba con sobrevolar el pabellón, emergió la pizarra estratégica del entrenador y, por encima de todo, el corazón indomable de los guerreros laguneros.
A falta de 33 segundos, con la grada rugiendo en un solo latido, el Laguna Tenerife resistió un punto arriba con la valentía de los elegidos.
El cansancio de competir dos veces por semana pasa factura; nubla el rebote y desgasta esa defensa química y asfixiante que tanto nos define. Pero la épica no entiende de fatiga, entiende de fe.
Hoy celebramos con una sonrisa inmensa y máxima tranquilidad este triunfo tan sufrido como liberador.
El camino no se detiene: el sábado espera La Coruña y allí iremos, con el alma encendida, a mantener viva la alegría».
¡A seguir ganando!

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