Cositas del DERBI y los «disparates» en las redes sociales

Se vivió con intensidad el CB Canarias-CB Gran Canaria. Gran ambiente en el «Santiago Martín», con 5.183 espectadores.

AGUSTÍN ARIAS.-

Presencia de más de 200 seguidores del Granca, desplazados desde Las Palmas en barco. Llegaron, se fotografiaron en las puertas del Pabellón y accedieron a las gradas.

Extraordinario comportamiento, con cada afición animando a su equipo y tratando de meter presión al rival.

Despliegue de banderas gigantes. Aplausos en las presentaciones. Pitos cuando la ocasión lo requería. También algunos gritos cuando los árbitros señalaban algo que no gustaba a los intereses de cada club… pero buen rollo.

Una de las anécdotas fue ver a «La Máscara» junto a los 200 y posteriormente en la grada contraria, con los aurinegros. Eso sí, ayer Remigio tenía muy claro que iba con el Granca, aunque sabe que en el «Santiago Martín» se le aprecia y quiere, en especial sus amigos de la Peña Los Pollos Amarillos, Y para que algún «canarión» listilla no le recrimine nada, estando en zona canarista cada vez que el Canarias lanzaba un tiro libre hacía mover su maraca para darle «mala suerte».

Momento de la retirada de la camiseta con el número 5 de Nico Richotti. Se vive con la máxima emoción y agradecimiento al jugador por parte de la afición canasrista y con el respeto absoluto, con aplausos y todo, de los seguidores del equipo visitante.

«Yo ni le toqué», parece decirle Albicy a los árbitros. Y tenía toda la razón el base

Llega la grave lesión de Jaime Fernández. Se la produce de manera fortuita, sin el menor contacto por parte de Albicy, su defensor en esa acción. Erróneamente, uno de los árbitros castiga con personal al jugador amarillo. Injusto a todas luces. 

Este hecho enfada, y de qué manera a Lakovic, si bien el entrenador se pasa «tres pueblos» en sus protestas y es  descalificado.

Segundo cuarto. Marcelinho Huertas logra su asistencia número 2.898 y el partido se para. Estaba en el guión de la ACB, como en su día se paró cuando Felipe Reyes batió otro récord histórico. Algunos «enterados» han comentado que este parón rompió el juego ascendente del Granca (ja,ja,ja). Igual pretendía el personaje que dejara esa cuarta asistencia para la próxima jornada.

En el descanso salgo del palco de prensa camino del baño y veo al presidente del Granca que coge el ascensor. Opto por bajar en el otro aparato y veo que se baja en el «primero», camino de los vestuarios. ¿Fue a tranquilizar a Lakovic? ¿Tal vez a darle ánimos a los jugadores? ¿O quizás quería dialogar con los árbitros? No lo supe, ni me interesa saberlo, pero considero que no está bien dejar «solo» al presidente anfitrión y a las máximas autoridades.

El cuerpo técnico amarillo llama al árbitro principal para «chivarle» que unos aficionados, situados detrás del banquillo, están insultando. El colegiado se lo dice al delegado, señor León Arencibia, para que se diga por megafonía. La reacción de los aficionados es ensordecedora, incluso los «acusados» llaman mentiroso a Víctor García, argumentando que fue él quien insultó. Afortunadamente la cosa no fue a mayores.

En el último segundo, con empate en el marcador, se señala personal a Happ cuando Tim Abromaitis buscaba el aro. Los árbitros miran si la acción estaba dentro o fuera de tiempo y se comprueba que restaba 1,4 segundos. Algunos periodistas «vecinos» opinan que no existió tal contacto y ponen en redes las imágenes desde una toma. En otra se aprecia claramente cómo Happ mete la rodilla que hace perder el equilibrio a Tim. Falta de libro.

Txus lo tiene claro y le dice al norteamericano que anote el primer tiro libre para cobrar ventaja y que tire a fallar el segundo para que ese segundo corriera, sin opción de buscar la cesta local. Las cosas salieron como Vidorreta había pensado. Eso sí, el tiro de Shurna rozó el aro. Hubiese sido el canastón de la temporada y la victoria para los de amarillo.

Termina el partido y hay un vídeo de homenaje a Marce Huertas. El Granca abandona la cancha, al igual que los 200 aficionados. Habían perdido y esa fiesta no iba con ellos.

En el postpartido vemos a un Lakovic ya tranquilo, hablando del incidente y de lo emocionante del derbi. Es una excelente persona, aunque en aquellos segundos perdió los nervios, como ya le había sucedido en Granada en marzo de 2023, es decir, justo un año después. Le cayeron ¡4 partidos! ¿Le caerán algunos ahora?…

Al día siguiente, es decir hoy entras en X (antes llamado Twitter) y te ves a «Carmelito» de turno (personaje del gran Manolo Vieira) escribir antes del derbi: «Qué grande es la unión del pueblo canario; somos hermanos». Cuando acaba el partido y «Carmelito» se siente «robado» en el Santiago Martín, pone: «Mierda de Isla. Odio a esa gente. Nos han robado el partido». Se le había «onvidado» el patritismo insular

También hay quien culpa a Binter de la derrota: «El retraso de tres horas hizo que el equipo llegara cansado al partido». La respuesta de uno fue: «Haber cogido el vuelo del mediodía, que hasta había salido el solito en Los Rodeos».

También el presidente del Granca hizo su aparición en redes sociales para decir sobre las decisiones arbitrales: «Vergonzoso. Esto no se quedará así», expresaba Savane poco después del final del encuentro. La amenaza se tornó en queja formal, una protesta que según fuentes del Club se sustenta en los siguientes hechos:

  • Una técnica mostrada a Ferran Bassas «sin advertencia por aspaviento de baja intensidad».
  • Un «triple fuera de tiempo de Joan Sastre«, protestas de cuerpo técnico y jugadores, no se revisa.
  • ⁠La descalificante a Jaka Lakovic. Motivada por una «falta inexistente» por parte de Albicy. 
  • En la última jugada en la que la falta que pitan de Ethan Happ a Tim Abromaitis que da lugar a los tiros libres que dan el triunfo al cuadro aurinegro, «es fruto de un tropiezo del jugador atacante que de una acción voluntaria del defensor».

EL VÍDEO DE LA FIESTA DEL BALONCESTO CANARIO

1 Comentario
  • Ezequiel Navarro
    Publicado el 16:01h, 26 marzo Responder

    Jajajajaja. La mejor manera de contar el derbi es esta, tomárse a broma algunas de las barbaridades que se han escrito. Lo de Binter me ha hecho reír. Y lo de Carmelito… no veo nada correcto que Savané bajara al vestuario. Ni que fuera Florentino Pérez.

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