Tres mamás INTERNACIONALES con hijos AURINEGROS

Magnífico reportaje el realizado por los profesionales de las áreas de Comunicación y Audiovisuales (CBC tv) del CB CANARIAS. Con motivo del DÍA DE LAS MADRES se ha convencido a tres mamás, deportistas profesionales que fueron, para rendir homenaje a las MAMÁS con vinculación aurinegra.

Yolanda Moliné Rodríguez, Yasmina Hernández Ramos y Liliana Fernández Steiner defendieron en su día los colores de la selección española de baloncesto, voleibol y voley playa; y las tres son madres de jugadores vinculados actualmente a la cantera canarista.

Un repaso por sus respectivas carreras deja al descubierto lo difícil que resulta compaginar la maternidad con el deporte de élite, un reto que da para un debate largo y tendido, con mil aristas de por medio. Un desafío hoy en día todavía muy difícil de asumir, especialmente en determinadas modalidades.

En el caso suyo, Liliana logró compaginarlo incluso con su vida profesional: cuatro veces olímpica, en dos ocasiones lo hizo ya como madre; mientras que Yolanda y Yasmina tuvieron que hacerlo una vez retiradas.

Con motivo del Día de la Madre, CBC TV reunió a las tres, junto a sus hijos David Acosta Moliné, Óscar Ávila Hernández y Saúl Martín Fernández. El resultado, una serie de testimonios sobre este y otros asuntos relacionados con la maternidad y el deporte, reflexiones e historias de las que vale la pena contar.

Sus vivencias, su ejemplo, si aconsejan como madre o como ex deportistas y un buen puñado de anécdotas con un nexo común, el de ser ahora mamás de nuevas hornadas canaristas. Hablan con la perspectiva y el conocimiento que da la experiencia acumulada en distintas disciplinas y como integrantes de generaciones diferentes. Las tres coinciden en que se ha avanzado mucho, pero que aún queda camino por recorrer.

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La saga Moliné

Yolanda Moliné Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1973) fue 50 veces internacional absoluta con España en baloncesto. Hija de Ramón Moliné, jugador en su día del RC Náutico y el Joventut de Badalona, fue el último descarte del equipo preolímpico antes de los Juegos de Barcelona 92. Jugadora muy polivalente, capaz de hacer varias posiciones, se formó a caballo entre el Hispano Británico y el Siglo XXI, un equipo becado al completo por el Plan ADO.

Fue integrante de la primera selección española que subía al podio en una campeonato internacional: plata en el Europeo Júnior de 1990, celebrado en Alcalá de Henares y digna oponente de la extinta URSS. Militó en varios clubes (Cajalón, Funchal, Symel Tenerife,  Arxil Pontevedra…) y firmó una meritoria trayectoria antes de ser madre, mientras sacaba igualmente su carrera de Psicología y ejercía luego varios cargos políticos (es la actual consejera de Deportes del Cabildo Insular).

Su hijo, David Acosta Moliné, pívot del Fundación CB Canarias de la Liga U22, fue descubierto por Juan José Bruno en un supermercado. Ahí, en un encuentro casual, empezaría su idilio con el baloncesto, un idilio que tuvo su punto de partida en el Santo Domingo y continuó en el CB Canarias y el RC Náutico de EBA antes de completar su formación deportiva y académica en Canadá (Universidad de Manitoba) y regresar a la Isla para jugar en el primer filial aurinegro.

Yolanda habla con mucho respeto de la labor de los técnicos que han contribuido a la formación de su hijo. “Nunca me he querido meter, porque yo también he sido jugadora y psicóloga. Los padres y las familias a veces, sin querer, se meten queriendo aconsejar y a lo mejor las pautas no son las correctas”, asegura.

“Siempre quise que se divirtiera. Tengo clarísimo que es su entrenador quien le dirige y sus decisiones son suyas. Ya con 21 años él es quien toma sus decisiones, de estar ahora con el U22 o de cuando se fue a Canadá, siempre con mi apoyo y con el de su padre”, apunta.

Moliné habla con conocimiento de causa de los temas relacionados con la mujer en el deporte, no solo por su condición de ex jugadora y madre, sino también como política y gestora deportiva. Reconoce que se ha avanzado al respecto, pero que también queda camino por recorrer. “Si lo comparamos con la época en la que yo también jugaba, creo que se ha avanzado. Uno de los motivos por los cuales yo dejé de jugar era porque quería ser madre. Hay que seguir avanzando también en la corresponsabilidad, en intentar que la pareja ayude a los deportistas. Intentar que ese parón de la maternidad, por ejemplo, no conlleve que dejes de jugar, sino que seas madre y luego pueda seguir con tu carrera”, explica.

Una figura del voleibol en pista

Yasmina Hernández Ramos (La Laguna 1984) ha sido una de las mejores jugadoras del voleibol tinerfeño de todos los tiempos. Debutó  muy joven en el CV Tenerife de Marta Gens y Magaly Carvajal para luego forjar una reconocida trayectoria en la élite. Más de 80 veces internacional, participó en los Europeos de Croacia 2005 y Polonia 2009 con la selección absoluta, además de acumular cinco títulos de liga, otras tantas Copas de la Reina y dos Supercopa en un periplo que, amén del desaparecido CV Tenerife Marichal, incluyó también su paso por el Benidorm, el Universitat de Valencia, el Albacete, el Diego Porcelos de Burgos y el CV Aguere.

Yasmina se retiró a los 27 años y ahora se dedica a la docencia: ejerce de profesora de Educación Artística en el CEIP Samoga, en El Sauzal. Es madre de una niña y un niño: Óscar Ávila Hernández, jugador de 2013, que milita en el preinfantil Santo Domingo Canarias, equipo vinculado al club aurinegro.

“Yo”, confiesa Hernández, “a mi hijo no le doy consejo como madre, sino más bien como madre que ha sido deportista, porque nunca lo he querido condicionar”, matiza.

“Mi marido también se ha dedicado al voleibol y no le hemos querido condicionar a que se dedica a una disciplina o a otra. Siempre le he dicho a él y a la hermana que deporte, música y arte es como ir al médico, porque son maneras maravillosas de rellenar ese ocio y tiempo libre”, apunta.

En cuanto a la opción de compaginar maternidad, estudios y élite, Yasmina habla igualmente de progresos con respecto a su etapa en la Superliga, pero incide en que aún hay avances que hacer. “Todavía hay pasos que dar. A nivel de formación ya hoy puedes sacar tus estudios siendo madre”, dice, “aunque con esfuerzo y dedicación”. Y en lo de compatibilizar la maternidad con la élite asegura: “en mi época yo no me lo planteaba. Hoy en día es un poquito más factible. Los clubes, a nivel de contrato, ya lo tienen contemplado. Antes, no se contemplaba. Era una de las cláusulas que ponían; no te podías quedar embarazada durante el contrato”, reconoce.

Cuatro veces olímpica, ¡dos ya como madre!

Hija de madre croata y padre español, Liliana Fernández Steiner (Benidorm, 1987) se trasladó a Tenerife con 18 años para entrenar en Las Vistas (Los Cristianos) y forjar su salto al voley playa del más alto nivel, llegando a ser subcampeona de Europa y diploma olímpico. Seis veces campeona de España, formó una dupla histórica con Elsa Baquerizo, primero; y Paola Soria, después, durante los Juegos de Londres 2012, Rio de Janeiro 2016, Tokio 2020 y París 2024.

Es madre de tres niños y es un referente en lo que a la compaginación de la maternidad y el deporte de élite se refiere. Actualmente, es directora y responsable de la gestión del Centro Avanza Salud, una clínica especializada en podología, fisioterapia y readaptación que lleva junto a su marido, el lagunero, Eduardo Martín. Uno de sus hijos, Saúl Martín Fernández, pertenece a la generación de 2018, y forma parte de la Escuela CBC del Buen Consejo.

“Voy por la tercera incorporación en la familia”, afirma Liliana. “Tengo dos niños y una niña de cuatro mesesitos ahora. Desde mi experiencia, yo he valorado mucho en los últimos años el disfrutar porque sé que el deporte de élite es algo muy temporal. Y siempre trato de transmitirle eso a mis hijos, que disfruten haciendo deporte, que da igual ganar o perder. Lo importante es disfrutar, llevarse bien con los amigos, pasárselo bien…”

El de Fernández Steiner es un ejemplo de superación, porque son pocos aún los casos hoy en día de madres que han podido compaginar la maternidad con el deporte de élite, así que la suya es una voz autorizada en la materia. “Todavía a nivel institucional falta un poquito más de apoyo”, opina. “Es verdad que te mantienen los puntos, te mantienen la beca, pero ya el tema de patrocinios es privado, ya dependes un poco de la buena fe o de la buena voluntad de los patrocinadores. Yo he tenido muchísima suerte. A mi me mantuvieron siempre el respaldo en ambas maternidades. Después de los dos primeros nenes, después de ser mamá, pude volver y clasificarme para dos Juegos Olímpicos más”, cuenta.

“Pero es muy difícil, porque es complicado compatibilizarlo con los entrenamientos, con el trabajo de tu pareja, con los horarios de los niños, con sus actividades, con los viajes estando yo fuera. ¿Cómo ayudan a mi marido a nivel institucional? Es muy difícil. Creo que depende más del apoyo familiar y de la voluntad de tu pareja de sacarlo adelante”, concluye.

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