1986-2026: 40 años años del estreno del «JUAN RÍOS TEJERA»

«Una efeméride muy especial, un legado inolvidable»

REPORTAJE DEL CBC.-

Tal día como este domingo, un 13 de septiembre, pero hace 40 años, en 1986, el Pabellón Juan Ríos Tejera, recién reformado entonces y acondicionado para convertirse en la nueva casa del CB Canarias, vivía el primer partido oficial de su historia.

La cita coincidió con la jornada inaugural de la temporada 86/87 y el equipo aurinegro, que venía de firmar el tercer ascenso de su vida a la élite del baloncesto español, asumía el relevo del Claret grancanario, descendido el curso anterior, como representativo de las Islas en la emergente ACB, liga de la que había sido uno de sus fundadores apenas cuatro años antes.

La mudanza.- El grupo que entonces dirigía José Carlos Hernández Rizo, artífice del ascenso la campaña anterior, inauguraba su regreso a la máxima categoría con un solvente triunfo ante el Oximesa Granada, por 105-78. Tras una década de feliz convivencia con el Colegio Luther King, sede canarista entre el 76 y el 86, escenario de los tres ascensos anteriores a la élite y de la primera incursión, a finales de los setenta, en la extinta Copa Korac, la normativa de la ACB forzaba un cambio obligado para cumplir con un aforo superior a las 3.000 personas.

Además, las circunstancias de un club, el aurinegro, de origen humilde pero que no paraba de crecer, invitaban a una mudanza necesaria para darle cobijo a una afición, la canarista, cada vez más numerosa.

Una nueva etapa.- Aquel fue el inicio de una etapa que se prolongaría 24 años hasta el posterior traslado al Santiago Martín, en 2010. Por el camino, el CB Canarias viviría alegrías y sinsabores, disfrutaría de una época gloriosa en la máxima categoría, a finales de los ochenta, con dos sextos puestos en la ACB y una nueva participación en la Korac; sufriría luego el descenso a los infiernos, con algún intento fallido de retorno (¡cuánto dolió aquel quinto partido con el Salamanca de la 93/94!), y el posterior renacer en las categorías FEB, tras verse obligado a partir de cero y encadenar nuevos ascensos desde la Primera Autonómica, la EBA, la LEB II y la LEB Oro, este último ya alcanzado en el recinto de Los Majuelos.

El contexto.- En septiembre de 1986, con el CD Tenerife inquilino entonces en la Segunda B de antaño, pasándolas aún canutas hasta que Martín Marrero le devolviera a la división de plata,  el Canarias compartía protagonismo tinerfeño en la élite del deporte español con otras disciplinas.

Corría, por ejemplo, la mejor época del Coronas Tres de Mayo de balonmano, dirigido entonces por el que luego fuera seleccionador nacional, Javier García Cuesta, al frente de los Novoa, Leo, Latorre, Mikael Rönnberg y compañía; mientras que la pista de tierra y cenizas del estadio Francisco Peraza estrenaba tartán, precisamente la mañana de ese mismo día 13, con un mitin que incluía el concurso de atletas de nivel como Cristina Pérez o Alonso Valero.

El lugar.- El barrio de San Benito, siglos atrás humilde caserío, fue vinculado en sus orígenes al campo y a la tradición. Más allá de la popular fiesta y romería en honor de su patrón, el distrito lagunero fue sinónimo siempre de desarrollo, cultura y fe; amén de convertirse en hogar de gente trabajadora donde convivían artesanos, herreros, santiguadoras o carpinteros con comercios de todo tipo.

La llegada del Canarias abrió una nueva y poderosa alianza con el baloncesto, un nexo para unir a la ciudadanía al abrigo de su devoción por el equipo aurinegro y por el deporte de la canasta. La inauguración del Ríos Tejera aquel 13 de septiembre fue el colofón a una carrera contrarreloj, plagada de anécdotas, y que requirió del esfuerzo y la complicidad de muchos.

El antes.- Ubicado junto al Instituto de San Benito, en un terreno años atrás dedicado a fincas y cultivos, sede después de un campo de tierra para el fútbol que daría paso al primer Polideportivo cubierto del municipio, el recinto, con una cancha antes de asfalto, ya existía como tal, pero fue ese verano cuando se convirtió en una pista ACB, instalación de parqué incluida, además de nuevos puntos de luz, megafonía, nuevo tableros, cambios significativos en la zona de los banquillos, modificaciones en accesos y graderío.

La obra, cuyo coste ascendió a 170 millones de pesetas de la época, fue promovida por las necesidades del equipo y por el ímpetu de la afición canarista, temerosa de tener que abandonar sus raíces laguneras y mudarse de municipio para seguir compitiendo en la ACB.

El respaldo municipal.- El ‘nuevo’ Pabellón de San Benito, bautizado como Pabellón Juan Ríos Tejera, como homenaje al que décadas atrás había sido uno de los principales valedores y alma mater del club canarista, fue impulsado desde el Ayuntamiento por Pedro González, ilustre pintor y primer alcalde democrático de San Cristóbal de La Laguna.

El apoyo del consistorio fue clave para que la obra terminara a tiempo, con turnos triples y más de un centenar de trabajadores que apuraron los días previos hasta altas horas de la madrugada. El día de la inauguración, los obreros, invitados al palco, recibieron el merecido reconocimiento y aplauso de la afición.

Curiosidades.- No faltaron anécdotas antes del estreno. La instalación de los marcadores electrónicos fue, por ejemplo, uno de los principales quebraderos de cabeza en las horas previas. Los dispositivos adquiridos no llegaron a tiempo desde la Península y tras barajar la opción de acercar los que ya lucían en el Parque San Francisco, del Puerto de la Cruz, finalmente fue el marcador del Pabellón Paco Álvarez de Santa Cruz el que se montó para la inauguración ante el Oximesa, aquel sábado día 13 de septiembre.

Díez Alegre, presidente del Colegio de Árbitros, clave ante Eduardo Portela, presidente de la ACB

Un beneplácito clave.- La tarde anterior hubo que salvar un escollo aún más delicado: la homologación de la cancha por parte de la ACB. El entonces responsable del Colegio Tinerfeño de Árbitros, Miguel Díez Alegre (foto), acabaría dando el visto bueno oficial, pese a que las dimensiones entre los límites de la pista y los banquillos respecto al muro perimetral no cumplieran la normativa exacta por unos 15 centímetros.

Aquella decisión, tal y como desvelarían años después los periodistas Agustín Arias y José Luis Hernández en su libro ’82 años, 82 latidos’, salvaría el basket de élite para la Isla.

El naming.- El Canarias de aquellos tiempos, presidido por Santiago Martín en su cuarto año de mandato y diseñado por el Profesor Pepe Cabrera desde la dirección deportiva y gerencia, negociaba esos días la llegada de un patrocinador principal con la empresa Unipublic, responsable entre otros eventos de la Vuelta Ciclista a España y potente agencia de publicidad a la que se le había atribuido el encargo de conseguir un espónsor que apellidara al representativo por 22 de millones de pesetas.

Fallidas las opciones de Gin MG o de Whisky Dyc, que acabarían cerrando acuerdos con el Español y el Breogán, fue finalmente la Caja General de Ahorros de Canarias, CajaCanarias, quien apostaría por respaldar al proyecto aurinegro.

 

El equipo.- El Canarias de entonces, poco después CajaCanarias, mantenía el bloque del ascenso con la continuidad de Carmelo Cabrera, Salva Díez, Juan Méndez, Eddie Phillips y Manolo de las Casas; e incorporaba además a Germán González, que acabaría por convertirse en el líder anotador histórico del club durante más de tres décadas, Paco Solé, Matías Marrero y Mike Harper, un interior muy atlético procedente del Antibes francés, con experiencia en el pallacanestro italiano (Trieste y Forli) y en los Portland Trail Blazers de la NBA, que formaría un tándem de lujo con Phillips. Pepón Artiles y Arteaga completaban un roster que acabaría dándole muchas alegrías a la hinchada aurinegra.

El partido.- El día de la inauguración oficial del Juan Ríos Tejera, pocos meses después de que Tenerife acogiera una de las sedes del Mundobasket 86 y con apenas un par de entrenamientos en su nueva cancha, el CB Canarias solventó con autoridad la primera jornada de la campaña 86/87, al deshacerse por 105-78 del Oximesa de los hermanos Álvarez, Larry Spicer, Joe Cooper y compañía.

Con el recinto de San Benito casi lleno y un gran ambiente en las gradas, el técnico José Carlos Hernández Rizo utilizó esa tarde solo a seis jugadores. Eddie Phillips, con 37 puntos, 11 rebotes y 7 robos; y Mike Harper (18+13 y cinco tapones), lideraron el triunfo canarista en el principio de una idílica relación con el Juan Ríos Tejera.

Un vínculo histórico de pasión y BA-LON-CES-TO en clave aurinegra.

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