«1956: ENRIQUE CASTRO y la noche en la que el BRONCE supo a GLORIA», por Bruno J. Álvarez
El tiempo, ese árbitro silencioso, a veces nos devuelve el pasado en forma de luz atrapada en papel. Gracias a la memoria viva de Tomás Luis Expósito, a quien todos en la Villa conocemos con entrañable afecto como “El Cojo”, rescatamos una fotografía que es mucho más que un registro deportivo; es un tratado filosófico sobre la juventud, el honor y la pertenencia. Nos trasladamos a la noche mágica del 24 de mayo de 1956, bajo el cielo estrellado de La Orotava. BRUNO J. ÁLVAREZ El escenario no podía ser otro que el patio central del Colegio de San Isidro, un espacio...
