«Una pista asimétrica y rebelde a los reglamentos», por Bruno J. Álvarez
EL BALONCESTO, EN LA OROTAVA DE LOS AÑOS CINCUENTA, NO SE JUGABA SOLO CONTRA EL EQUIPO RIVAL; SE JUGABA CONTRA LA PROPIA ARQUITECTURA. BRUNO J. ÁLVAREZ.- "Aquel 24 de mayo de 1956, la noche de la final del Trofeo María Auxiliadora entre el CB Calvario y el CB Águila del Valle, el patio central del Colegio de San Isidro no era un simple recinto deportivo: era un hervidero humano, un coliseo indómito donde el ingenio desafiaba a la falta de espacio. La memoria de aquella velada, rescatada en una vieja fotografía por Tomás Luis Expósito —a quien todos en la Villa conocen y...
