«Otro regalo de EQUIPO a una AFICIÓN que respondió», por Bruno J. Álvarez
"A través de la pantalla del televisor en casa, la distancia física se disolvió por completo. Aunque me separaban kilómetros del parqué, la señal televisiva me transmitió con una nitidez casi mística la energía de un pabellón único: el Santiago Martín no es solo cemento y canastas, es el corazón palpitante de una isla, un santuario donde cada semana miles de almas aurinegras se funden en un solo latido". BRUNO J. ÁLVAREZ.- "Vivir esta noche europea desde el salón, con los ojos clavados en el televisor, fue presenciar un choque de alta tensión contra el Maxima Roma italiano que nos mantuvo en...
