«Volver a la senda de los triunfos», por Bruno J. Álvarez
A la tercera la vencida. No porque se jugó mejor, pero sí se afinó la clásica defensa química de los aurinegros. Lo que propuso que los checos, que se habían reforzados en el mes de enero, no pudieran entrar ni en vertical ni en horizontal, ni siquiera liberarse para tirar de tres. Lo hacían pero a un porcentaje por debajo de sus posibilidades estadísticas. El partido se nos hizo muy largo, sobre todo en el tercer cuarto. Quizá se pensó en lo que pasó en los dos anteriores encuentros, pero jugando con la clásica defensa que siempre nos caracterizó muy esencial...
